La tuberculosis es una enfermedad antigua, prevenible y con tratamiento eficaz. Sin embargo, lejos de desaparecer, continúa expandiéndose en Argentina. Los últimos datos oficiales muestran que los contagios siguen en aumento y que, en promedio, la enfermedad provoca una muerte cada siete horas en el país, un escenario que mantiene en alerta a las autoridades sanitarias.
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Se trata de una enfermedad infecciosa grave que afecta principalmente a los pulmones y se transmite por vía aérea. La principal herramienta de prevención es la vacuna BCG, que se aplica al nacer y protege contra las formas más graves de la enfermedad. Además, quienes desarrollan tuberculosis pueden recibir tratamientos a base de antibióticos durante varios meses.
Para el médico infectólogo Ricardo Teijeiro, el incremento de los casos no puede explicarse únicamente por cuestiones sanitarias. Factores como la desnutrición, el hacinamiento y las condiciones sociales siguen desempeñando un papel determinante en la transmisión de la enfermedad. En ese sentido, recordó que la vacuna BCG «evita las complicaciones, sobre todo en los niños», aunque no previene por completo las formas pulmonares. «Lamentablemente, la tuberculosis es una enfermedad que tiene mucho que ver con lo social», afirmó.

Un aumento sostenido
De acuerdo con el último Boletín Epidemiológico Nacional (BEN), entre las semanas 1 y 22 de cada año, las notificaciones de tuberculosis pasaron de 3.777 casos en 2020 a 6.482 en 2026, lo que representa un incremento de 2.705 casos, equivalente al 71,6%.
Aunque en 2021 se registró una disminución respecto de 2020, desde 2022 las notificaciones crecieron de manera sostenida, alcanzando en 2026 el nivel más alto de la serie.
Los datos también muestran diferencias por sexo. Durante 2025, los varones concentraron 10.483 diagnósticos, equivalentes al 60,7% del total, mientras que entre las mujeres se notificaron 6.725 casos. Por edad, el grupo más afectado fue el de entre 15 y 44 años, que reunió el 61,5% de los casos incidentes. En menores de 15 años se registraron 1.271 diagnósticos, correspondientes al 7,8% del total.
Las zonas más afectadas
Al analizar la distribución geográfica, el incremento de los contagios se concentró principalmente en las regiones Centro, NEA y Cuyo. Los mayores aumentos porcentuales se registraron en Misiones (+44,9%), Mendoza (+42,6%), Entre Ríos (+38,8%), Santiago del Estero (+34,3%) y Santa Fe (+32,9%).
En términos absolutos, Buenos Aires encabezó el aumento, con 186 casos más que en el período previo. Le siguieron Santa Fe (+115), Córdoba (+55), Entre Ríos (+33) y Mendoza (+23). En contraste, las notificaciones disminuyeron en la Ciudad de Buenos Aires (-20%), Jujuy (-22,1%), La Rioja (-60%) y en todas las jurisdicciones de la región Sur.

La disparidad territorial también se refleja en los datos por departamento. De los 528 departamentos del país, 455 (86,2%) notificaron casos de tuberculosis durante el bienio 2024-2025. Ramón Lista, en Formosa, presentó la tasa más elevada, con 366,4 casos por cada 100.000 habitantes, una cifra 262 veces superior a la registrada en Saladillo, provincia de Buenos Aires, donde la tasa fue de 1,4 casos por cada 100.000 habitantes.
Según el BEN, este crecimiento sostenido «refleja tanto la persistencia de determinantes sociales y sanitarios que favorecen la transmisión de la patología como la recuperación de las actividades de detección y diagnóstico».
Refuerzo del diagnóstico
Ante este escenario, el Ministerio de Salud puso en marcha diversas acciones para fortalecer la detección temprana de la enfermedad.
«Entre diciembre de 2025 y la fecha se distribuyeron un total de 40.500 cartuchos para diagnóstico molecular de tuberculosis. Estos insumos fueron entregados a las jurisdicciones de Buenos Aires, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Tierra del Fuego, Salta, Chaco, Jujuy y Santa Fe, con el objetivo de fortalecer la capacidad diagnóstica y garantizar el acceso oportuno a las pruebas de detección de la enfermedad», detalla el reporte oficial.
Además, el documento señala que durante 2026 se distribuyeron 2.870 dosis de Derivado Proteico Purificado (PPD) en distintas jurisdicciones del país para apoyar las tareas de diagnóstico y el estudio de contactos. El PPD, también conocido como prueba de Mantoux, permite determinar si una persona estuvo expuesta a la bacteria causante de la tuberculosis.
Qué ocurre con los tratamientos
En relación con la evolución de los pacientes, el BEN indica que, entre los casos notificados en 2024, el resultado más frecuente fue el éxito terapéutico, con 9.034 personas (53,3%). Le siguieron la pérdida de seguimiento, con 2.715 casos (16%), los pacientes que continuaban en tratamiento, con 2.378 (14%), los fallecidos, con 1.263 (7,5%), y los casos sin información disponible, con 1.160 (6,8%).
La situación cambia al analizar los datos de 2025. En ese período, la categoría predominante fue la de pacientes que aún permanecían bajo tratamiento, con 8.425 casos (47,7%), mientras que el éxito terapéutico alcanzó 5.209 casos (29,5%).
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«Esta distribución debe interpretarse con cautela, ya que una proporción de los casos notificados en 2025 aún puede encontrarse dentro del período esperado de tratamiento o pendiente de cierre. No obstante, persisten 1.567 casos sin información de resultado (8,9%), lo que señala la necesidad de continuar fortaleciendo el registro oportuno de la evaluación final del tratamiento», concluyó el informe.
Con Información de LN.-




