KQA. – Con apenas 14 años de edad, la tenista venezolana Gia Pineda ya sabe lo que significa dejar atrás su país, adaptarse a una nueva vida y enfrentar desafíos dentro y fuera de la cancha. Nacida en Valencia, estado Carabobo, la joven deportista construye su carrera desde Chile con una meta clara: dejar su nombre marcado en la historia del tenis profesional.
Pineda llegó a Chile hace cuatro años y medio y actualmente reside en Rancagua. Aunque reconoce que la adaptación no fue sencilla al principio, con el paso del tiempo logró encontrar estabilidad y formar nuevas amistades.
“Fue un poco complicado al comienzo, pero a medida que pasaba el tiempo me fui acostumbrando y ya tenía más amigos”, recordó.
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Su vínculo con el tenis comenzó a los 11 años y medio, luego de probar distintas disciplinas deportivas. Aunque asegura que al principio no hubo una razón específica para elegirlo, con el tiempo se convirtió en su gran pasión.
“Entrené muchos deportes, pero al final decidí jugar tenis. Hoy en día me encanta y es por lo que quiero vivir”, expresó.
La decisión de tomarse el deporte con mayor seriedad llegó durante un torneo Cosat, cuando consiguió sus primeros puntos. Desde entonces, no hubo vuelta atrás.
“Ahí decidí que quería dedicarme a esto”.

Una rutina de alto rendimiento
Su disciplina diaria refleja el compromiso con ese objetivo. Su jornada comienza a las 7:00 de la mañana y a las 8:30 ya está entrenando. Las prácticas se extienden hasta el mediodía, luego retoma en la tarde hasta las 5:30 y completa el día con clases de inglés.
“Lo más exigente para mí es la disciplina. Eso es lo que realmente marca la diferencia”, sostuvo.
Mientras su carrera continúa creciendo, también debe equilibrar el deporte con los estudios y una vida personal reducida al mínimo.
“No voy a mentir, es complicado. Cuando no tengo torneo me dedico 100% a estudiar, pero cuando compito es más difícil”.
Lesiones, distancia y resiliencia
El camino tampoco ha estado libre de obstáculos. Gia ha enfrentado varias lesiones en los últimos años: tendinitis en el bíceps con líquido en el hombro, un desgarro en el sóleo y otro en el abdomen. Actualmente atraviesa una nueva complicación de salud mientras permanece en Belgrado, Serbia.
“Confío en que con tratamiento y las medidas necesarias todo se va a solucionar”, afirmó.
La experiencia también ha significado aprender a estar lejos de su entorno. Mientras su padre vive en Chile y su madre en otro país, Gia enfrenta gran parte de esta etapa por su cuenta.
“Estar sola acá en Serbia ha sido un gran reto. Tener que resolver todo por mi cuenta me ha hecho crecer muchísimo”.
Antes de viajar a Serbia, la joven tuvo además una experiencia que considera uno de sus mayores logros: obtener una beca para entrenar en la academia de Rafael Nadal.
“Fue una experiencia increíble y espero volver a aprovechar una oportunidad así estando al 100%”.
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Inspiración y metas claras
Entre sus referentes aparece Maria Sharapova, una historia con la que siente una conexión especial.
“Ella pasó por algo parecido a lo que estoy viviendo. Se fue de su país para entrenar y logró grandes cosas. Espero llegar a ser como ella y para eso estoy trabajando duro”.
En el corto plazo, su objetivo es competir únicamente en torneos ITF. Luego apunta a torneos de mayor nivel y, en los próximos años, dar el salto al profesionalismo.
Sin embargo, su meta va más allá de los resultados.
“No es un sueño, es una meta: que si llego a ser alguien en el circuito profesional, me recuerden en la historia del tenis por lo que fui y por mi gran historia”.
El apoyo familiar como motor
Detrás de ese esfuerzo diario también está el acompañamiento de su familia. Su padre define el proceso como un desafío profundo y una experiencia transformadora.
“Luchar por el sueño más anhelado de un hijo es mágico. Un deportista de alto rendimiento necesita mucho más que apoyo: requiere personas que entiendan con claridad sus sentimientos dentro y fuera de la pista”.
Asegura que el enfoque familiar está puesto en el proceso más que en los resultados inmediatos, y aprovechó para enviar un mensaje a otras familias venezolanas que acompañan a sus hijos en el exterior.
“Confiemos en ellos y apoyémoslos de manera incondicional. El deporte les dará herramientas para toda la vida: disciplina, constancia, valor y espíritu de lucha”.
Mientras sigue trabajando entre entrenamientos, competencias y recuperación física, Gia Pineda mantiene intacta la convicción que la impulsa cada día: representar con orgullo a Venezuela y abrirse camino en el exigente circuito internacional.



