KQA.- A los 51 años de edad, Oliver José Hernández Colmenarez es un ejemplo viviente de cómo el deporte puede transformar vidas. Residente de Lechería, estado Anzoátegui (Venezuela), este corredor venezolano cambió los excesos y el sedentarismo por la disciplina y la conexión con la naturaleza. Del 1 al 3 de diciembre, Oliver correrá las tres etapas de El Cruce, una competencia que forma parte de un evento que se extiende del 1° al 7 de diciembre en la Patagonia argentina.
Representará a Venezuela en una de las carreras de montaña más importantes de América Latina, organizada por Saucony. El evento se desarrollará en Villa La Angostura, Argentina, y contará con tres etapas en plena cordillera patagónica, entre paisajes de ensueño, frío, lluvia y nieve. “Es una experiencia única. Correr, dormir en la montaña y convivir con la naturaleza. No se puede pedir más”, dijo con entusiasmo. Hoy, además, lidera Triada Running, un club que no solo promueve el trail y el running, sino también la solidaridad y el crecimiento personal.
“Empecé a correr en 2021, cuando toqué fondo. Era una persona sedentaria y bebía mucho alcohol. Correr fue mi manera de empezar a vivir de nuevo”, contó Hernández. Fue precisamente ese mismo año cuando conoció el trail running, una disciplina que lo acercó a la montaña y le permitió hallar una nueva forma de conexión con la vida. “Estar en la montaña es como estar más cerca de Dios. Es una experiencia que quiero compartir con otros”, agregó.
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Su deseo de inspirar a más personas lo llevó a fundar Triada Running, un club que comenzó con tres integrantes y hoy cuenta con más de veinte. Además de organizar carreras a nivel nacional —incluyendo un circuito a nivel nacional cuya perla dorada es Canaima, hogar del majestuoso Salto Ángel—, el grupo realiza actividades sociales como jornadas médicas, colectas benéficas, restauración de escuelas y entregas de alimentos en comunidades vulnerables. “Triada no es un club de élites. Es un espacio para quienes buscan una terapia activa, una forma de drenar y sanar”, explicó su fundador.
Hernández aseguró que se ha preparado intensamente para este reto, entrenando bajo el sol y la humedad de la costa venezolana. “Más allá de lo físico, el trail fortalece la mente y el espíritu. Esta carrera es un compromiso conmigo mismo y con las personas que me apoyan”, afirmó. Además, destacó su cariño por Argentina: “Es un país hermoso, dos de mis hijas viven allá. Me encantan los asados, y en esta carrera también hacen uno. Es mi ambiente”.
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Más allá de la competencia, Oliver busca llevar un mensaje de constancia, disciplina y amor propio. “No se trata solo de representar a Venezuela, sino de demostrar que cualquiera puede lograrlo si se lo propone. Aunque viajar y competir parezca inalcanzable, vale la pena hacerlo al menos una vez en la vida”, reflexionó.
Con su historia, Oliver Hernández demuestra que el trail running no solo se corre con los pies, sino también con el corazón.




