KQA.- Llegaron a la Argentina cuando apenas tenían dos años, con un balón bajo el brazo y una maleta cargada de sueños. Hoy, a los diez años de edad, Fernando Nuñez (nacido en Caracas y vecino de Wilde) y Fernando Hernández Barrios (nacido en Trujillo y residente de Lanús) comparten más que un nombre: defienden la camiseta de Racing Club y sueñan con vestir algún día la Vinotinto.
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Su romance con la pelota comenzó a los tres años en los clubes de barrio. Fue allí donde los captadores de La Academia descubrieron su talento y los sumaron a las divisiones inferiores. «El primer día sentí mucha emoción. Es un privilegio y un honor ser parte de una institución tan importante», coinciden los infantiles.
Para ambos, la rutina exige disciplina total: asisten al colegio por la mañana y dedican las tardes a los entrenamientos. Aunque crecieron en el fútbol argentino, el esfuerzo diario es constante para estar a la altura de sus exigencias. Este domingo enfrentarán a Huracán en La Quemita, un reto para el que se han preparado física y mentalmente con el objetivo de llevarse la victoria.
El liderazgo y la fraternidad en la cancha
La historia de los «Fernandos» también destaca por el protagonismo individual de cada uno dentro del plantel:
El capitán de La Academia Elegido para portar la cinta del equipo, la noticia lo tomó por sorpresa y con una profunda alegría. «Es un honor y una enorme responsabilidad. Creo que el cuerpo técnico vio mis ganas, mi disciplina y el interés que demuestro día a día. Ser capitán me exige dar siempre un poco más», reflexionó. Su rol trasciende lo táctico: dentro y fuera de la cancha, su prioridad es alentar a sus compañeros en las buenas y en las malas.
La fuerza del compañerismo y el gol Para el segundo infantil, compartir vestuario con un compatriota ha sido una experiencia inolvidable. «Es un orgullo total ver que estamos creciendo juntos. De él admiro su compañerismo; nos apoyamos con mucha hermandad«, señaló. Para esta temporada, su meta personal es clara: «Marcar muchos goles para ayudar al equipo a salir campeón».
Admiración y la mirada puesta en la Vinotinto
Ambos tienen como referentes a Lionel Messi, Yeferson Soteldo y Salomón Rondón. Con la mirada puesta en el futuro, no dudan sobre cuál es su máximo anhelo. «Dentro de diez años nos imaginamos debutando en Primera División y estando en el radar de la selección venezolana. Representar a la Vinotinto en un Mundial es nuestro mayor sueño».
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Para los niños que comparten su pasión, dejan un mensaje contundente: «Luchen, entrenen mucho y tengan disciplina, porque solo con talento no alcanza». Asimismo, expresan su gratitud hacia sus familias, pilares fundamentales en este proceso: «Sin su apoyo, nada de esto sería posible».




