A horas de haberse descubierto la estremecedora masacre que sacudió al partido de Merlo, el avance de la investigación judicial y los lapidarios informes preliminares de la autopsia comienzan a cerrar el círculo sobre cómo ocurrió el horrendo multihomicidio que dejó cinco muertos en una misma habitación de la vivienda de la calle Mercedes al 2458.
La autopsia y la escena del crimen: Ejecución sistemática y sin rastros de extraños
Las pericias tanatológicas practicadas a los cuerpos sin vida terminaron por confirmar la mecánica de la tragedia. De acuerdo con los informes forenses, los tres hijos de la pareja (de 14, 12 y 10 años) y la madre, Evelyn Rivero Mejías (41), recibieron dos balazos en la cabeza cada uno.
Por su parte, el padre y principal sospechoso, Eyvind Soihit Meza, presentaba una sola herida de proyectil en el cráneo y tenía el arma de fuego firmemente situada entre sus piernas, un hallazgo que avala de forma categórica la hipótesis de un homicidio seguido de suicidio.
Al repasar el escenario del crimen, los peritos de la División Policía Científica fueron tajantes: no había puertas ni ventanas violentadas, ni signos de que personas ajenas al grupo familiar hubieran irrumpido en el lugar. Toda la violencia homicida estuvo estrictamente focalizada en el dormitorio principal, ratificando que no participaron terceros en la masacre.
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¿Cuándo ocurrió? La pista del compañero y el silencio del vecindario
Los sabuesos judiciales intentan ahora establecer el momento exacto del ataque. Dado que un compañero de trabajo de Evelyn —quien se desempeñaba como analista de sistemas— alertó al 911 al notar que faltaba a su empleo y no respondía llamadas desde el jueves, los investigadores estiman que la masacre se perpetró entre la noche del jueves y la madrugada del viernes.
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Lo que genera mayor indignación entre los pesquisas es el rol de la comunidad: vecinos del lugar revelaron a las autoridades que escucharon detonaciones de armas de fuego la noche del jueves, pero decidieron no dar aviso a la policía.
Este alarmante silencio se explicaría por el absoluto aislamiento de la familia. Apenas llevaban tres meses viviendo en ese barrio, tras haberse mudado recientemente desde la localidad de Marcos Paz, por lo que el vínculo con los residentes de la zona era prácticamente nulo. Mientras la Justicia y la Policía aguardan los informes finales de la necropsia para datar con precisión horaria los decesos, la escena continúa sin arrojar cartas de despedida ni explicaciones escritas por parte del femicida, dejando tras de sí un vacío de horror absoluto.



