La duquesa de Sussex, Meghan Markle, atraviesa uno de los episodios más delicados de su vida familiar y pública tras hacerse públicas las graves acusaciones que pesan sobre su padre, xf, de 82 años. La investigación se abrió a raíz de que su hermanastro, Thomas Markle Jr., asegurara haber encontrado material de pornografía infantil en la residencia que el patriarca posee en Cebú, Filipinas, un caso difundido por el diario británico The Sun y que ya se encuentra bajo la lupa de las autoridades.
Ante esta situación, Meghan emitió un contundente comunicado dirigido a la revista People, en el cual dejó clara su postura: «Estoy profundamente angustiada por las noticias que han salido a la luz en las últimas 24 horas, y mis pensamientos están con cualquier niño que haya podido sufrir daños». Lejos de cuestionar la información, la esposa del príncipe Harry se solidarizó con las presuntas víctimas y exigió que la seguridad de los menores sea la máxima prioridad.
El antecedente de 2018 y los motivos del distanciamiento
En su misiva, la duquesa trajo a la memoria un antecedente clave que explica la profunda brecha familiar que la separa de su padre desde hace años, así como su firme negativa de permitirle contacto con sus hijos, Archie y Lilibet.
«En 2018, se envió una carta a la Policía Metropolitana y a Protección Real y de Especialistas. Esa carta me fue compartida posteriormente. Contenía acusaciones inquietantes y perturbadoras contra mi padre y me aseguraron que estaban siendo investigadas», reveló.
Bajo este contexto, Meghan vinculó aquel episodio con su tajante decisión de cortar lazos: «Espero que ahora pueda entenderse que, a pesar de las distorsiones de ciertas publicaciones durante años, cualquier distancia con mi padre y mi decisión de no permitirle tener contacto con nuestros hijos obedecían a una sola razón: protegerlos».
El hallazgo denunciado por Thomas Markle Jr.
El escándalo escaló luego de que Thomas Markle Jr. (60) declarara a The Sun que, durante una revisión en la vivienda de su padre en Filipinas, localizó diversas cajas con cientos —o miles— de archivos multimedia, además de material almacenado en un teléfono móvil antiguo y un ordenador.
Para concluir, la duquesa expresó su confianza en el accionar de la justicia: «Aunque la magnitud de lo que ahora ha salido a la luz es más repugnante de lo que uno podría imaginar, mi más sincera esperanza es que se haga justicia y que la prioridad siga siendo la seguridad y la protección de los niños inocentes».




