El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, envió un proyecto de reforma integral al Código Contravencional y a la ley de procedimiento contravencional que introduce sanciones económicas drásticas, elevando las multas a cifras históricas para frenar las faltas en el espacio público y la seguridad vial.
La medida, que endurece de forma significativa el régimen de penalizaciones, apunta con especial dureza contra la venta ilegal, la conducción bajo los efectos del alcohol y los «trapitos». Según el nuevo esquema, las sanciones por comercio ilegal en la vía pública podrán alcanzar la exorbitante cifra de hasta $58.000.000 (equivalentes a 50.000 unidades fijas), convirtiéndose en una de las multas más altas del sistema contravencional.
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En la misma línea de severidad, conducir alcoholizado dejará de ser una infracción menor: las multas superarán los $7.000.000 (llegando a 6.000 unidades fijas), sumando además de cinco a treinta días de arresto y una inhabilitación para manejar de hasta cuatro años. Por su parte, la actividad de los cuidacoches ilegales o «trapitos» también enfrentará mano firme, contemplando hasta 90 días de arresto en casos de reincidencia.
“No hay ciudad para los porteños de bien si el Estado se arrodilla frente a las mafias y violentos. Con este nuevo código que presentamos, endurecemos las penas, agravamos la reincidencia y hacemos que el que rompe la ley pague las consecuencias de sus actos”, sentenció Jorge Macri a través de sus redes sociales al anunciar la iniciativa.
NUEVO REGISTRO Y AGRAVANTES POR REINCIDENCIA
El proyecto impulsado por el Ejecutivo local —respaldado también por el ministro de Justicia porteño, Gabino Tapia— incorpora además penalizaciones por acoso callejero, estafas digitales, portación de elementos para provocar disturbios y ruidos molestos.
Para asegurar el cumplimiento efectivo de las normas, la reforma crea un Registro de Reincidentes en Contravenciones en el Espacio Público, estableciendo un esquema progresivo de endurecimiento: las multas aumentarán un 50% ante una primera reincidencia, un 66,6% en la segunda y se duplicarán en la tercera infracción, cerrando el cerco contra la impunidad en las calles de la capital.




