Una noche tranquila en pleno corazón de Recoleta en la ciudad de Buenos Aires, se transformó en una auténtica pesadilla de terror, violencia y sangre. Un sujeto descontrolado desató el caos absoluto en una concurrida estación de servicio YPF tras reaccionar de la peor manera porque no le permitieron cargar gas en su auto en regla.
El dramático episodio ocurrió este domingo por la noche en el surtidor ubicado sobre Paraguay al 1600. Todo comenzó cuando el agresor, identificado como Miguel Pérez (36 años de edad), arribó al lugar a bordo de un Volkswagen en paupérrimas condiciones. Al momento de solicitar la carga de GNC, el playero de turno advirtió que el vehículo tenía la oblea de certificación vencida y, cumpliendo estrictamente con la normativa de seguridad, se negó rotundamente a prestar el servicio.
Farfullando e indignado, Pérez comenzó a increpar al trabajador exigiendo que le cargaran combustible de todas formas: “¡A mí siempre me cargan acá y con el auto así!”, gritaba fuera de sí. Ante la negativa implacable del empleado, el sujeto elevó el nivel de violencia, amagó con sacar un cuchillo y amenazó de muerte al trabajador.
Un segundo ataque cobarde y la intervención heroica que terminó en tragedia
Aunque en un primer momento el agresor amagó con retirarse y se subió a su rodado, la furia pudo más. Minutos después reapareció a pie irrrumpiendo por otro sector del playón para volver a la carga contra el playero.
En medio del tenso altercado, dos clientes —familiares entre sí— decidieron interceder valientemente para frenar la locura y convencer al agresor de que el trabajador solo estaba cumpliendo con su deber. Sin embargo, la mediación pacífica desató lo peor: fuera de control, Pérez sacó un arma blanca y los atacó a traición.
Uno de los clientes recibió un puntazo en el cuello, mientras que el otro terminó con cortes profundos en la mano al intentar defenderse. Afortunadamente, las heridas fueron informadas como superficiales y ambas víctimas se encuentran fuera de peligro tras ser asistidas de urgencia.
Despliegue policial y detención
Efectivos de la Policía de la Ciudad arribaron rápidamente al lugar del hecho, logrando reducir y detener de inmediato al sanguinario atacante. La estación de servicio quedó completamente precintada para la realización de las pericias correspondientes mientras los vecinos de Recoleta no salen del asombro ante semejante muestra de salvajismo urbano.




