Mientras muchos aprovechaban el receso para viajar o compartir tiempo con sus familias, Christian Luccisano tomó una decisión muy distinta: pidió licencia en Aerolíneas Argentinas y viajó a Venezuela para integrarse a las tareas de búsqueda y rescate tras los devastadores terremotos del 24 de junio.
El tripulante de cabina, de 41 años y con dos décadas de experiencia en la aerolínea, se sumó a la misión humanitaria organizada por el Cuerpo de Evacuación y Primeros Auxilios (CEPA), un grupo de rescatistas voluntarios que viajó al país caribeño para colaborar en las labores de emergencia en La Guaira, una de las zonas más golpeadas por el desastre.
ÚNETE A NUESTRO GRUPO DE WHATSAPP PARA ESTAR INFORMADO
Una decisión tomada en cuestión de horas
Christian contó que su participación surgió casi de manera espontánea. Un día después de los terremotos fue invitado a un programa de televisión, donde coincidió con Esteban Chalá, referente nacional del CEPA.
Al finalizar la entrevista, conversó con él y supo que el equipo preparaba un viaje inmediato a Venezuela. Sin dudarlo, se ofreció como voluntario.
«Les dije que quería ayudar en lo que fuera necesario», recordó. Finalmente fue el último integrante en incorporarse al grupo de aproximadamente 60 socorristas que viajaron en el avión humanitario pilotado por Enrique Piñeyro.

Del entrenamiento aeronáutico a una zona de desastre
Aunque su trabajo en Aerolíneas Argentinas lo había preparado para actuar en emergencias a bordo, Christian admite que enfrentarse a una tragedia de esa magnitud fue completamente diferente.
Explicó que durante los nueve días de misión adquirió conocimientos y experiencia que jamás habría obtenido en otro contexto.
Las jornadas comenzaban temprano y podían extenderse hasta entrada la noche, con turnos de entre diez y doce horas dedicadas a remover escombros, asistir a los equipos especializados y acompañar a las familias que aguardaban noticias de sus seres queridos.
Escenas que jamás olvidará
Durante la entrevista, Luccisano relató algunos de los momentos más difíciles vividos en La Guaira.
Recordó el impacto de ver edificios completamente derrumbados, con estructuras de catorce pisos reducidas a enormes montañas de concreto.
Entre las imágenes que más lo marcaron mencionó el hallazgo de una madre que permanecía abrazando a su bebé entre los escombros, una escena que, aseguró, jamás podrá borrar de su memoria.

También explicó que el trabajo consistía en retirar enormes placas de cemento y vigas de entre diez y veinte toneladas utilizando maquinaria pesada antes de que los equipos pudieran ingresar a buscar sobrevivientes o recuperar cuerpos.
Venezuela también es parte de su familia
Su decisión de viajar estuvo impulsada, además, por un fuerte vínculo personal con el país.
Durante años cubrió la ruta Buenos Aires-Caracas y, en uno de esos vuelos, conoció a Josmar, una joven venezolana que trabajaba en el Hotel Marriott.
La relación creció con el tiempo, ella se mudó a Argentina, se casaron y formaron una familia junto a su hijo Salvatore, de un año y medio. Además, Christian considera como un hijo propio a Nicolás, el niño que su esposa ya tenía antes de la relación.
Gran parte de la familia de Josmar vive en La Guaira y, aunque todos lograron sobrevivir, sufrieron importantes pérdidas materiales. El negocio de su suegro colapsó durante los terremotos y el Hotel Marriott también resultó gravemente afectado.
«Sentía que tenía que estar acá. Es un lugar que también considero mío y necesitaba devolverle todo lo que me dio», expresó.

Una misión marcada por el esfuerzo físico y emocional
El rescatista explicó que el cansancio físico era extremo, pero reconoció que el mayor desafío era emocional.
Las familias permanecían durante horas junto a los edificios destruidos esperando cualquier noticia, incluso cuando las posibilidades de encontrar personas con vida eran mínimas.
Según contó, uno de los principales pedidos de los familiares era recuperar los cuerpos de sus seres queridos para poder despedirlos dignamente.
Christian destacó el profesionalismo del CEPA, al que definió como un grupo altamente organizado y preparado para actuar en este tipo de emergencias.
Además de especialistas en rescate, el equipo contaba con psicólogos que brindaban apoyo permanente a los voluntarios para ayudarlos a afrontar el impacto emocional de cada jornada.

Hallazgos que marcaron la misión
Luccisano recordó que durante su último día de trabajo fueron recuperados siete cuerpos, aunque hubo jornadas en las que llegaron a localizar hasta 16 víctimas.
Reconoció que, pese al agotamiento, muchas noches le resultaba difícil dormir debido a las escenas vividas durante el día.
Incluso contó que perdió peso durante la misión porque el impacto emocional le quitaba el apetito. Como vegano, su alimentación se limitó principalmente a lentejas, porotos y plátanos durante su permanencia en Venezuela.
«Esta experiencia me cambió la vida»
Para Christian, la misión representó un antes y un después.
Asegura que participar en las labores de rescate modificó por completo su manera de entender la vida y sus prioridades.
Explicó que recuperar un cuerpo también significa brindar un poco de paz a familias que esperan desesperadamente una respuesta, aunque lamentó que muchas personas probablemente permanezcan desaparecidas para siempre.

Aerolíneas le permitió sumarse a la misión
Antes de viajar, solicitó una licencia laboral para integrarse al operativo humanitario.
Explicó la situación a Aerolíneas Argentinas y la empresa respaldó su decisión, permitiéndole reincorporarse una vez concluida la misión.
Ahora deberá regresar a sus funciones habituales, con un próximo vuelo programado hacia Roma, aunque admite que será difícil volver a la rutina después de todo lo vivido.
«El verdadero seleccionado fue el de los rescatistas»
Durante la conversación también se refirió al Mundial de fútbol y confesó que, mientras permanecía en Venezuela, prácticamente dejó de seguir la competencia.
Incluso opinó que el torneo debería haberse suspendido tras la tragedia o que parte de la recaudación podría haberse destinado a las tareas de reconstrucción del país.
ÚNETE A NUESTRO CANAL DE TELEGRAM PARA ESTAR INFORMADO
Al hacer un balance de su experiencia, concluyó que su verdadero Mundial fue otro.
«Ganar mi Mundial era encontrar personas con vida. Después, cuando eso dejó de ser posible, el objetivo pasó a ser recuperar cuerpos para entregárselos a sus familias. Yo tuve la suerte de formar parte del verdadero seleccionado: el de los rescatistas», afirmó.
Con Información de Clarin.-




