Lo que antes conocíamos como Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP) ha sido rebautizado oficialmente como Síndrome de Ovario Metabólico Poliendocrino (SMPO) —o PMOS, por sus siglas en inglés—. Este cambio, publicado en la revista The Lancet, no es solo semántico; busca que médicos y pacientes entiendan que esta condición va mucho más allá de simples quistes en los ovarios.
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¿Por qué el cambio de nombre?
Expertos internacionales, liderados por la Dra. Helena Teede, argumentan que el nombre anterior era engañoso. Muchos pacientes no presentan quistes visibles, lo que retrasaba el diagnóstico. El nuevo término, «Poliendocrino» y «Metabólico», refleja con mayor precisión que se trata de un desequilibrio hormonal sistémico que afecta a todo el cuerpo.
Una condición con múltiples rostros
El SMPO afecta a entre el 10% y 13% de las mujeres en edad fértil, pero se estima que un 70% de ellas no lo sabe. Los síntomas y riesgos incluyen:
- Reproductivos: Ciclos irregulares y dificultad para concebir.
- Físicos: Acné, caída del cabello de patrón masculino y exceso de vello corporal.
- Metabólicos: Resistencia a la insulina, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y problemas hepáticos.
- Mentales: Ansiedad, depresión y dismorfia corporal.
Beneficios esperados del nuevo enfoque
- Mejor diagnóstico: Al eliminar el estigma de los «quistes», se espera que los médicos identifiquen la condición a través de otros marcadores.
- Atención integral: El objetivo es que ginecólogos, endocrinólogos, dermatólogos y psicólogos trabajen en conjunto, en lugar de tratar síntomas aislados.
- Mayor financiamiento: Se espera que, al reconocerse como un trastorno metabólico complejo, se destinen más recursos a la investigación y las aseguradoras amplíen su cobertura.
¿Cuándo buscar ayuda y cómo se trata?
La Dra. Andrea Dunaif sugiere consultar a un especialista si se tienen menos de ocho periodos al año o ciclos que superan los 40 días.
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Aunque actualmente el enfoque médico se centra en manejar los síntomas (con anticonceptivos, cambios en la dieta, ejercicio y, en algunos casos, medicamentos como los GLP-1), los expertos enfatizan la importancia de una atención empática e individualizada. El reto futuro será entender la predisposición genética, ya que incluso familiares sin ovarios podrían compartir los rasgos metabólicos de este síndrome.
Con Información de cnnespanol.cnn.com.-




