La Ciudad Autónoma de Buenos Aires vuelve a quedar en el centro del debate por el servicio de transporte automotor de pasajeros, tras la presentación en la Legislatura porteña de un proyecto de ley que busca “modernizar y ordenar” la actividad de taxis, remises y aplicaciones digitales. La iniciativa, actualmente en estudio en comisión, propone una reforma integral del Código de Tránsito y Transporte para adecuarlo al avance tecnológico y a las nuevas dinámicas de movilidad urbana.
El eje central del proyecto es la creación de un marco regulatorio unificado que abarque por igual a los servicios tradicionales y a las plataformas digitales de intermediación. Solo podrán operar en la ciudad vehículos habilitados, conducidos por choferes registrados y bajo relación laboral formal, lo que implica la prohibición expresa de vehículos particulares no autorizados.
“El atraso normativo derivó en servicios informales sin control, conflictos judiciales, desigualdad laboral y falta de criterios claros de fiscalización”, señala el texto impulsado por el legislador Alejandro Grillo (Unión por la Patria), que cuenta con el apoyo de gremios como Peones de Taxis, Sindicato de Conductores de Taxis, SPAT, UPAT, CAMETAX y UPIMRRA.
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Aplicaciones de viaje bajo nuevas reglas
El proyecto reconoce a las Empresas de Despacho de Viajes, como Uber o Didi, pero las somete a exigencias estrictas. Deberán tener domicilio legal y sede operativa en la Ciudad de Buenos Aires, inscribirse ante la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) y tributar por todos los viajes iniciados en la jurisdicción.
Cada viaje deberá registrarse en tiempo real en servidores administrados por el Estado, lo que permitirá controlar seguros, información del conductor, actividad simultánea en distintas apps, cambios de tarifas, tiempos de espera y demás parámetros operativos.
Las plataformas habilitadas antes del 1° de enero de 2024 tendrán tres años para adaptarse a las nuevas reglas, período durante el cual podrán seguir operando bajo condiciones actuales.
Seguridad, competencia y situación laboral
“Buscamos un sistema más ordenado, con competencia igualitaria y mayor seguridad para los usuarios”, explicó Grillo. Según el legislador, quienes viajan mediante aplicaciones actualmente no cuentan con seguro, y a los conductores no se les exige licencia profesional ni capacitación, como sí ocurre con taxistas y remiseros.
El proyecto también apunta a mejorar las condiciones laborales de los choferes de apps, proponiendo un régimen contractual formal. Y busca que las plataformas deriven más viajes hacia el taxi, cuyo parque habilitado se redujo de 38.000 a 17.000 licencias activas en los últimos años.
Cambios para los taxis
La reforma plantea una modernización del servicio: menos burocracia, más herramientas digitales y simplificación de trámites. El taxi deberá funcionar las 24 horas, con turnos de al menos ocho horas. El titular de licencia podrá discontinuar la actividad dos días por semana o hasta 30 días al año, previa notificación.
La tarifa se actualizará automáticamente mediante una fórmula polinómica, cada cuatro meses o cuando el índice supere el 10% (lo que ocurra primero, sin que pueda hacerse antes de dos meses). Los pagos podrán realizarse en efectivo, tarjetas o medios digitales.
Las aplicaciones deberán permitir solicitar viajes, pagar electrónicamente, identificar al conductor, geolocalizar, emitir alertas y entregar reportes del viaje. Los choferes deberán mantenerse conectados a BA Taxi durante su turno obligatorio.

Regulación de los remises
El proyecto incorpora un capítulo específico para el servicio de remises, estableciendo reglas claras de habilitación, seguridad, seguros y condiciones de prestación. Solo podrán solicitarse a través de agencias habilitadas o Empresas de Despacho de Viajes, quedando prohibido captar pasajeros en la vía pública o ubicarse en paradas de taxi.
El precio será acordado entre pasajero y agencia, pero la remuneración al conductor no podrá ser inferior a cinco fichas taxi por kilómetro. Todos los vehículos —taxis y remises— deberán cumplir requisitos de antigüedad, seguridad, confort, potencia y pasar la VTV anual.
Se prohíbe además la publicidad exterior en remises y el uso de motocicletas o triciclos para brindar el servicio.
Relaciones laborales, sanciones y controles
Los conductores que no sean titulares deberán desempeñarse bajo relación laboral formal, salvo familiares directos registrados como autónomos o monotributistas. También se exigirá un examen psicofísico anual y un curso específico de seguridad vial y calidad del servicio.
La iniciativa contempla un régimen de sanciones que incluye apercibimientos, suspensiones, caducidad de habilitación e inhabilitación por hasta cinco años. Las infracciones graves incluyen adulteración de documentación, operar sin habilitación, asignar viajes a vehículos no autorizados y conducir bajo efectos del alcohol.
Además, el texto introduce límites a la concentración de mercado: si una empresa supera el 35% de participación mensual, la autoridad podrá aplicar medidas antimonopolio.
Hacia un sistema integrado y controlado
El proyecto prevé la creación de registros únicos de taxis, remises y plataformas digitales, con acceso público a través del portal del Gobierno porteño, para facilitar el control y evitar la prestación irregular.
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“La cantidad de taxis se redujo drásticamente en los últimos años. El techo amarillo de los autos negros es parte de nuestra identidad”, aseguró Grillo. “Aspiro a hacer mi aporte para cuidarlo”.
Con Información de Infobae.-



