Un niño de un año y medio murió este martes tras caer nueve pisos por el hueco de un ascensor en un edificio del barrio porteño de Flores.
El trágico hecho ocurrió en la avenida Avellaneda al 2400, mientras la víctima se encontraba junto a su familia. Una unidad de la comunidad judía conocida como Jevra Hatzalah asistió al niño hasta la llegada del personal del SAME, Bomberos de la Ciudad y agentes de la Comisaría Vecinal 7C.
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Al llegar, los equipos de emergencia encontraron al bebé —de un año y cuatro meses— que había caído al vacío desde el octavo piso de un edificio de diez niveles hasta el subsuelo.
Los médicos iniciaron maniobras de reanimación cardiopulmonar y luego lo trasladaron al Hospital General de Agudos Teodoro Álvarez, el centro médico más cercano. A pesar de los esfuerzos, se confirmó su fallecimiento debido a politraumatismos y un paro cardíaco.
La Justicia abrió una investigación para determinar cómo ocurrió el accidente. La Fiscalía Criminal y Correccional N.º 12 ordenó la intervención de la Unidad Criminalística Móvil para realizar las pericias planimétricas correspondientes y tomar declaraciones testimoniales.
El informe preliminar señaló que el ascensor —de los que poseen puertas de apertura manual— funcionaba correctamente al momento del hecho. Según las primeras reconstrucciones, la madre se preparaba para llevar a su hijo mayor al colegio y, al llamar al ascensor, este habría seguido hasta el noveno piso. En ese instante, el niño abrió la puerta del elevador y cayó al vacío.
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La familia del menor recibe apoyo psicológico por parte de un equipo especializado debido al estado de shock en el que quedaron tras el traumático episodio.
Con Información de TN.-




