El negocio del fitness se está convirtiendo en uno de los preferidos de las bandas criminales para lavar dinero. En parte porque, como otros negocios (hotelería, lavaderos de autos), permite simular una afluencia de público ficticia y porque la compra de equipamiento e inmuebles permite inflar los precios de las operaciones.
El negocio es millonario, al punto que, ayer, la jueza Federal de Resistencia, Zunilda Niremperger, procesó con prisión preventiva a dos hermanos, su madre, su padrastro y un socio por lavar dinero con una cadena de gimnasios. A cuatro de ellos les impuso un embargo de 5.800 millones de pesos a cada uno. Al padrastro lo embargó por 2.900 millones de pesos.
Ambos métodos ayudan a mezclar el dinero ilegal con el legal de cualquier negocio: narcotráfico, contrabando, juego ilegal, trata. El último mes, dos casos saltaron en Chaco. El más visible fue el relacionado con la esposa y los dos hijos de Luis “El Gusano” Menocchio (64), condenado a dos cadenas perpetuas, quien, al parecer, manejaba el comercio de marihuana y cocaína desde la cárcel de Rawson.
El Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) advierte desde hace años que “las empresas que manejan grandes volúmenes de efectivo pueden inflar los ingresos legítimos en efectivo para ocultar el depósito de los fondos recaudados ilícitamente”. Pero el lavado fitness es más complejo y los casos de Chaco dieron una señal de alarma. Por eso, la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac) prepara una guía para ayudar a los fiscales: cómo detectar más casos, adónde mirar, como reunir prueba sólida
En lavado de dinero, sobre todo del narcotráfico, se piensa en restaurantes, hoteles, estacionamientos y lavaderos de autos. En una escena de la serie “Breaking Bad” (sobre el negocio de la metanfetamina), una mujer simula la facturación a clientes en su lavadero saludando, como si fueran personas, a los tickets con los que simulará una facturación inexistente.
El mecanismo consiste en mezclar ingresos lícitos e ilícitos hasta que no se puedan diferenciar. Esto pasa con el negocio de los gimnasios. Pero existe otra vía muy usada de reciclaje de efectivo, el lavado como inversión: convertir fondos de origen ilegal en máquinas, inmuebles, reformas, autos, bienes de todo tipo. Por eso es fundamental el análisis del crecimiento económico de empresas sospechadas.
La causa -que explotó en Chaco el 7 de agosto- comenzó por el testimonio de un arrepentido y terminó con 18 allanamientos y un despliegue de 200 gendarmes y 50 policías. El objetivo principal de la jueza y el fiscal Patricio Sabadini fue la cadena de gimnasios Exen, que llamó la atención de la Justicia Federal por su rápida expansión y porque una sucursal de lujo se inauguró en uno de los pueblos más pobres de la provincia.
Según la información difundida por la página Fiscales.gob.ar, del Ministerio Público Fiscal, “entre febrero de 2025 y julio de 2026, la cadena alcanzó siete sucursales, disTras tribuidas entre Resistencia, Barranqueras y Pampa del Infierno, con otra sede en desarrollo en Corrientes y una estructura comercial cuya dispersión territorial se extendería, además, a Paraguay”. Todo esto con un valor en equipamiento de 1,43 millón de dólares
En una comparación parcial entre activos constatados y facturación relevada, los investigadores estimaron bienes por 989.793 dólares frente a facturas por aproximadamente 407.743 dólares: una diferencia cercana a 582.049 dólares, equivalente al 58 por ciento del activo fijo relevado en ese universo”.
“Resulta económicamente inviable para un negocio de estas características justificar la apertura de siete sucursales en un lapso tan acotado”, dijo Sabadini. Durante los allanamientos, a principios de agosto, se registró una llamada, en la que la novia de un detenido avisaba a uno de los dueños del gimnasio que la Policía estaba en una
Clarín.-




