Lejos de los prejuicios, el BDSM es un conjunto de prácticas sexuales que tienen como eje central el juego de roles. Su intensidad, formato y desarrollo pueden variar enormemente según los gustos y acuerdos de quienes participan.
La sigla BDSM reúne algunas de las fantasías y prácticas más conocidas:
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- B: Bondage – placer sexual a través de la restricción parcial o total del cuerpo. Incluso la limitación controlada de la respiración puede intensificar las sensaciones, elevar la adrenalina y aumentar el placer.
- D: Dominación y Disciplina – incluye dinámicas de castigos, recompensas, protocolos y adiestramientos consensuados.
- S: Sumisión y Sadomasoquismo – obtener placer dando o recibiendo dolor o humillación, siempre de manera pactada y segura.
- M: Masoquismo – disfrutar de la humillación, el dolor o la incomodidad dentro de límites previamente acordados.

Todas estas prácticas pueden realizarse de forma segura si se cuenta con la información adecuada, protocolos claros y el consentimiento de todas las partes. En la comunidad BDSM, se establecen acuerdos previos, límites firmes y códigos de seguridad.
📅 Dato curioso: el 24 de julio (24/7) se celebra el Día Internacional del BDSM, en alusión a la práctica continua, “24 horas al día, 7 días a la semana”.
Protocolos de seguridad más comunes
- SSC: Sensato, Seguro y Consensuado.
- CCC: Comprometido, Compasivo y Consensual.
- RACK: Riesgo Asumido y Consensuado.
- PRICK: Prácticas No Convencionales Consensuadas e Informadas, con Responsabilidad Personal.
Cada protocolo se adapta a distintos tipos de dinámicas, por lo que es clave conocerlos antes de practicarlos.

5 consejos básicos para un BDSM seguro
Felicia Hardy (@srafeliciahardy), presidenta del Club Fendi en Buenos Aires y miembro de la comunidad desde hace 15 años, comparte sus recomendaciones:
- Clave de seguridad: establecer palabras o señales claras para detener o moderar la sesión. La “técnica del semáforo” es la más usada:
- Verde: todo bien.
- Amarillo: bajar la intensidad.
- Rojo: detener inmediatamente.
También pueden usarse señales físicas si la comunicación verbal no es posible.
- Consentimiento absoluto: todas las prácticas deben ser previamente aceptadas. Una charla previa ayuda a alinear deseos, fantasías y límites.
- Prácticas seguras: no se trata de infligir dolor sin sentido. Por ejemplo, en el spank (nalgadas) hay zonas que se deben evitar, como articulaciones, columna o parte superior del glúteo.
- Comunicación constante: más allá de las palabras, hay que prestar atención a las señales no verbales y asegurarse de que todos se sientan cómodos y entusiastas.
- Aftercare: cuidado posterior para equilibrar lo físico y emocional después de la sesión. Puede incluir caricias, dulces, abrigo o cualquier gesto acordado que ayude a “volver” de forma amorosa.

El BDSM no es solo ataduras, cuerdas o esposas. Puede practicarse con fines sexuales o estéticos, como en el Shibari, donde las cuerdas se usan para crear formas artísticas en el cuerpo.
En definitiva, se trata de un mundo tan variado como quienes lo practican, donde el placer se construye sobre tres pilares: consentimiento, seguridad y respeto mutuo.
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Con Información de TN.-




