Una de las diferencias más notorias entre la ropa masculina y femenina está en la ubicación de los botones: en las camisas de hombre se encuentran del lado derecho, mientras que en las de mujer, del lado izquierdo. Aunque se trata de un detalle aparentemente menor, su origen tiene raíces históricas que se remontan a varios siglos atrás.
Durante la Edad Media, la ropa se sujetaba con broches o cordones para mantener el orden y la elegancia. Los ojales no comenzaron a utilizarse hasta el siglo XIII, y ya para el siglo XIV eran considerados un símbolo de estatus. Los botones elaborados con materiales nobles como oro, plata o marfil indicaban pertenencia a una clase social alta. En cambio, los de madera o hueso eran comunes y no implicaban distinción.
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Una teoría que persiste a lo largo del tiempo sostiene que los hombres tenían los botones del lado derecho por razones prácticas vinculadas a los duelos con espada, frecuentes en aquella época. El escritor británico Paul Keers explicó: “Si una camisa se abrochaba de derecha a izquierda, el mango de la espada podía engancharse en la abertura”. Esta disposición se convirtió con el tiempo en una norma de estilo masculino.
La influencia del estatus social en la moda femenina
Según Keers, autor del libro Un guardarropa de caballero, esta tradición se mantuvo como una forma de marcar el estilo de vida masculino. La ropa de los hombres tendía a ser más simple y funcional, diseñada para ser usada por personas diestras, lo que refuerza la lógica de esa ubicación de los botones.
En el caso de la ropa femenina, la posición opuesta también se vincula con el estatus social. Las mujeres de clases bajas solían vestir delantales o túnicas sencillas que no requerían abotonarse. En cambio, las mujeres de la alta sociedad usaban múltiples capas de ropa, muchas veces con tejidos pesados, y necesitaban ayuda para vestirse. En ese contexto, los botones ubicados a la izquierda facilitaban el trabajo de las sirvientas, quienes en su mayoría eran diestras.
Scott Liebenberg, director ejecutivo de la firma Tapered Menswear, explicó: “Tener ropa elegante era todo un desafío, especialmente para quienes tenían un alto poder adquisitivo. Las damas nobles contaban con asistentes que las ayudaban a vestirse, y los botones a la izquierda facilitaban esta tarea”.
Natalie Hicks, modista de la marca Our Visn, coincidió: “Las mujeres de clase alta usaban vestidos con hasta seis capas, incluyendo enaguas, polisones, corsés y ropa interior. Era casi imposible vestirse sin asistencia”.
Otra hipótesis sugiere que las mujeres adineradas montaban a caballo de lado, y los botones en la parte izquierda ayudaban a evitar que entrara aire frío a través de las prendas.
Una costumbre que perdura hasta hoy
A pesar de que estas razones dejaron de ser relevantes con el paso del tiempo, la ubicación de los botones se mantuvo como una tradición heredada. “Es básicamente una reliquia de otra época que nunca se modificó. Los diseños actuales siguen patrones antiguos. En muchos lugares, incluso era ilegal vestir prendas del sexo opuesto en público, por lo que los botones servían para identificar a qué género estaba destinada la ropa”, concluyó Hicks.
Una vez más, la historia demuestra cómo ciertas costumbres del pasado siguen marcando la forma en que vestimos hoy.
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Con Información de TN.-




