El término intolerancia al gluten suele usarse de manera general, pero en realidad abarca tres diagnósticos distintos en los que el cuerpo no procesa correctamente ciertos componentes del trigo, ya sea por dificultades digestivas o alteraciones bioquímicas. Así lo explicó el gastroenterólogo Héctor Velarde en una entrevista con El Comercio.
Por su parte, la nutricionista Giulianna Saldarriaga precisó que la intolerancia al gluten puede referirse a tres condiciones clínicas diferenciadas:
- Enfermedad celíaca: trastorno autoinmune en el que la ingesta de gluten daña el intestino delgado, impidiendo la correcta absorción de nutrientes. Se diagnostica mediante análisis de sangre y biopsia intestinal.
- Sensibilidad al gluten no celíaca: provoca síntomas similares a la enfermedad celíaca, como hinchazón, fatiga y dolores de cabeza, pero sin causar daño intestinal ni activar marcadores inmunológicos. Su diagnóstico se realiza por descarte.
- Alergia al trigo: reacción inmunitaria a las proteínas del trigo (no exclusivamente al gluten), que puede generar urticaria, dificultades respiratorias e incluso anafilaxia.
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¿Por qué aumentaron los casos de intolerancia al gluten?
En las últimas décadas se ha registrado un aumento en los casos diagnosticados, lo cual se atribuye a una mayor conciencia pública sobre la condición, pero también a una eliminación del gluten sin evaluación médica previa. Además, influyen otros factores:
- Cambios en la industria agrícola, con variedades de trigo que contienen mayores niveles de gluten y aditivos.
- Desequilibrios en la microbiota intestinal, que pueden favorecer respuestas adversas a proteínas como la gliadina o a compuestos como los fructanos del trigo.
- Factores como infecciones, estrés, cambios hormonales o alteraciones en el sistema inmunológico pueden desencadenar la intolerancia incluso en la adultez.

Síntomas de intolerancia al gluten
La sintomatología puede incluir molestias digestivas (hinchazón, gases, dolor abdominal), pero también manifestaciones extraintestinales como:
- Fatiga persistente
- Dolores de cabeza
- Dificultad para concentrarse (“neblina mental”)
- Erupciones cutáneas
- Anemia
- Problemas neurológicos o autoinmunes (como tiroiditis de Hashimoto)
Dado que estos síntomas pueden aparecer días después del consumo y se asemejan a los de otras enfermedades, su diagnóstico resulta complejo. Es común confundirlos con el síndrome de intestino irritable, la intolerancia a la lactosa o enfermedades inflamatorias intestinales.

¿Eliminar el gluten por moda? Una advertencia necesaria
Muchos adoptan dietas sin gluten por decisión personal, creyendo que son más saludables. Sin embargo, los especialistas advierten que esta práctica puede:
- Ocultar una enfermedad celíaca no diagnosticada.
- Generar deficiencias nutricionales, como falta de fibra, hierro, calcio o vitaminas del grupo B.
- Favorecer el consumo de productos ultraprocesados con menor calidad nutricional.
El gluten debe eliminarse solo bajo indicación médica y con supervisión nutricional.
¿Cómo seguir una dieta sin gluten de forma saludable?
Una alimentación libre de gluten puede ser saludable si está bien planificada. La nutricionista Saldarriaga recomienda incluir:
- Proteínas: huevo, pescado, pollo
- Grasas saludables: palta, frutos secos, aceite de oliva
- Cereales sin gluten: arroz integral, quinua, maíz
- Frutas y vegetales variados
El objetivo es mantener una dieta equilibrada, completa y sin restricciones innecesarias. Cuando se hace con criterio médico, una dieta sin gluten puede aliviar síntomas como el dolor abdominal, los gases y mejorar la concentración y el bienestar general.
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Con Información de ElNacional.-



