El Kremlin no confirmó los informes sobre la presunta llegada a Rusia del expresidente sirio Bashar al-Assad, quien habría recibido asilo político junto a su familia tras su destitución en Siria. Fuentes citadas por medios rusos, como la agencia Interfax, aseguraron que el líder sirio se encuentra en Moscú por «motivos humanitarios».
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, negó cualquier declaración oficial sobre el paradero del depuesto mandatario:
«En cuanto al paradero del presidente al-Assad, no tengo nada que decirles. Lo ocurrido sorprendió al mundo entero; nosotros no somos una excepción«, comentó.
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La caída de al-Assad y su huida
Bashar al-Assad, quien gobernó Siria durante 24 años tras suceder a su padre, Hafez al-Assad, perdió el control del país luego de una ofensiva rebelde liderada por grupos islamistas, que tomaron la capital, Damasco, el pasado 27 de noviembre.
Desde el Kremlin, las autoridades habrían decidido otorgar asilo al líder sirio, aliado cercano de Rusia durante su mandato, por razones humanitarias. Sin embargo, los eventos desataron celebraciones masivas en Siria, donde miles de ciudadanos salieron a las calles a festejar el fin del régimen. Imágenes de la señal local AFPTV mostraron multitudes destruyendo símbolos de los al-Assad, incluida una estatua de Hafez al-Assad.
Escenarios de caos en Damasco
La residencia oficial de al-Assad fue saqueada, mientras la alianza rebelde Hayat Tahrir al-Sham (HTS), liderada por Abu Mohamed al-Jolani, declaró toque de queda en la capital desde las 16:00 hasta las 5:00 del lunes. Al-Jolani se dirigió a la nación desde la histórica mezquita de los Omeyas, marcando simbólicamente la victoria de los rebeldes.
Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), la ofensiva dejó al menos 910 muertos, incluidos 138 civiles, y desplazó a más de 370,000 personas, según cifras de la ONU.
El papel de Rusia en el conflicto sirio
Durante más de una década, Rusia fue el principal aliado de al-Assad, proporcionándole apoyo militar y recursos para combatir a las fuerzas rebeldes. Sin embargo, el levantamiento de los yihadistas terminó por desestabilizar el régimen y forzó al mandatario a buscar refugio fuera del país.
La situación en Siria deja al país en un estado de incertidumbre, mientras el control de Damasco por los islamistas abre una nueva etapa en el prolongado conflicto iniciado en 2011 tras la represión de manifestaciones prodemocracia.




