El peso argentino se posicionó como la moneda que más se fortaleció globalmente en 2024, tras una estrategia de política cambiaria implementada por el Gobierno. Desde diciembre de 2023, cuando el Banco Central aplicó una devaluación del 54% al tipo de cambio oficial mayorista, se adoptó una política de ajustes mensuales del 2%. Un año después, esta estrategia sigue firme.
Entre diciembre de 2023 y octubre de 2024, el peso argentino se revalorizó un 40% en términos reales, según un análisis de GMA Capital basado en datos del Bank for International Settlements (BIS). Este incremento supera ampliamente al de otras monedas del mundo.
“La política monetaria y cambiaria del Gobierno, desde una base rezagada, permitió un nivel de apreciación notable frente a otras monedas a nivel global”, señaló Nery Persichini, economista de GMA Capital.
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En comparación, el resto de las monedas más fortalecidas quedaron rezagadas: la lira turca subió un 16,5%, el ringgit malasio un 8,5%, y el rand sudafricano un 8,1%. Más abajo figuran el baht tailandés (4,8%), la rupia india (3,2%), el dólar estadounidense (3,2%), y la libra esterlina (2,5%).
Por otro lado, el real brasileño fue la moneda más debilitada del año, con una caída del 12,8%, lo que presiona la competitividad del comercio argentino. Otros descensos importantes incluyeron al peso mexicano (-11,5%), el florín húngaro (-4%) y el peso chileno (-3,3%).
Estrategia de estabilidad cambiaria y su impacto en el mercado
Actualmente, el tipo de cambio oficial mayorista cotiza a $1013,50, un 25,2% más que a finales de 2023. La estrategia gubernamental busca mantener la inflación bajo control, que acumuló un 107% hasta octubre, con miras a reducir los ajustes cambiarios mensuales al 1% si la inflación continúa desacelerándose.
Este enfoque llevó al tipo de cambio oficial a retroceder significativamente desde el ajuste de diciembre de 2023, cuando pasó de $360 a $800 en un día. Hoy, el peso opera en niveles similares a los de diciembre de 2015 y apenas un 5% por encima del promedio de 2001, según cálculos de Ecolatina.
Sin embargo, esta política genera tensiones. Según la consultora, de continuar esta dinámica, la pérdida de competitividad comercial y la demanda de turismo podrían presionar la cuenta corriente.
“El tipo de cambio real se encuentra en uno de los niveles más bajos de las últimas tres décadas, pero no parece reflejar la insostenibilidad de crisis previas. El mercado confía en que las autoridades económicas podrán mantener baja la volatilidad en los próximos dos años”, agregó Persichini.
Expectativas de apreciación y efectos en el mercado
Desde LCG destacaron que las expectativas de estabilidad o apreciación del peso dominan el mercado cambiario. “Se espera que el peso sea más fuerte mañana, incentivando a los inversores a apostar por activos en pesos frente a los denominados en dólares, favoreciendo el carry trade”, señalaron.
En este contexto, las cotizaciones paralelas tuvieron movimientos limitados: el dólar blue subió apenas un 6,3% en 2024, el dólar MEP un 6,7%, y el contado con liquidación (CCL), un 12,9%.
Este entorno también lleva a los exportadores a acelerar la liquidación de divisas y a los importadores a postergar pagos, mientras los consumidores prefieren cubrir saldos en dólares con el tipo de cambio tarjeta. “Aunque efectiva en el corto plazo, esta estrategia de estabilidad cambiaria es frágil y podría enfrentar desafíos en el futuro”, concluyó LCG.




