Néstor Iván Benítez, de 33 años de edad, fue recapturado este miércoles tras fugarse de la Comisaría 4 Bis en Barracas junto a otros diez condenados. Benítez había sido sentenciado por violencia de género. Tras su fuga, se dirigió al domicilio de su ex pareja, quien había sido víctima de sus agresiones. Ante la posibilidad de su regreso, la fiscalía dispuso un operativo policial de custodia en el hogar de la mujer.
El Ministerio Público Fiscal de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires informó que Benítez había sido condenado en septiembre de este año a seis meses de prisión de cumplimiento efectivo en un juicio abreviado, homologado por el Juzgado 9. En su comunicado, el Ministerio detalló que la condena fue por los delitos de lesiones leves agravadas, desobediencia y violación de domicilio, en el marco de varios episodios de violencia de género contra su ex pareja.
Además, Benítez contaba con condenas previas y su pena debería haberse cumplido hasta el 27 de febrero de 2025, fecha en la que, de no haber escapado, hubiese recuperado la libertad.
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Luego de la fuga de Benítez y otros detenidos, la fiscal Claudia Barcia ordenó la colocación de una consigna policial en el domicilio de la víctima. Esta medida permitió la recaptura del imputado, quien violó la orden de restricción de acercamiento y contacto. Ante la nueva fuga, el Ministerio Público Fiscal informó que se revisará su conducta y se endurecerá su pena.
Un caso similar ocurrió con otro de los fugados, Néstor Birraglia, de 52 años de edad, quien fue detenido infraganti mientras intentaba cometer un robo.
Fuga de presos en la Comisaría 4 Bis de Barracas
Un total de once presos se fugaron de la Alcaidía 4 Bis en Barracas, un hecho que ha generado hermetismo. Los reclusos escaparon por los techos de la comisaría. Según informes, todos los fugados pertenecen al Barrio 21-24, ubicado cerca de la alcaidía.
Este incidente se suma a otras fugas ocurridas en la Ciudad de Buenos Aires, como la de cuatro detenidos en agosto pasado desde el anexo de la Alcaidía 4 en Nueva Pompeya, y la de dos presos que, en abril, limaron barrotes para escapar desde la Comisaría Vecinal 12 C en Villa Urquiza.
Las fugas se dan en un contexto de hacinamiento en las comisarías y alcaidías porteñas, donde más de 2.000 presos superan el doble de la capacidad habilitada.




