Algunas parejas pueden perder el deseo sexual por diversas razones, siendo la rutina y la monotonía en la relación dos de las causas más comunes. Cuando todo se vuelve predecible y rutinario, el deseo sexual suele ser una de las primeras cosas en desaparecer.
Otro factor que afecta negativamente es el estrés y las preocupaciones diarias. Cuando nuestra mente está sobrecargada, resulta difícil relajarse y conectar íntimamente con la pareja. Además, pueden surgir problemas de comunicación, cambios en la dinámica de la relación o problemas de salud, tanto física como mental. Incluso la disminución de la autoestima, provocada por cambios en nuestro cuerpo o el de nuestra pareja, puede influir directamente en nuestras ganas de tener relaciones sexuales.
Menos relaciones sexuales
Estudios recientes sugieren que estamos experimentando una «recesión sexual». Una investigación en el Reino Unido mostró que los jóvenes están teniendo menos relaciones sexuales que en el pasado.
Ante esta situación, nos surge la pregunta: ¿es posible revertirla? Según la neurocientífica y terapeuta sexual Nan Wise, autora de Por qué el buen sexo es importante: Comprender la neurociencia del placer para potenciar la inteligencia, la felicidad y el sentido vital, la respuesta es sí. En un artículo para Psychology Today, Wise revela cinco claves para mejorar nuestra vida sexual:

- Reducir el estrés: Identificar la raíz del estrés y abordarlo de forma proactiva es clave. Si es necesario, buscar ayuda profesional para tratar problemas como la ansiedad o depresión.
- Comunicación abierta: Hablar honestamente sobre la vida sexual, sin culpas ni críticas, es esencial para superar dificultades. Escuchar las fantasías y deseos mutuos puede ayudar a reavivar la chispa.
- Aceptar las fases del deseo: El deseo fluctúa naturalmente con el tiempo. En lugar de dramatizar su disminución, es importante entenderlo como una fase y vivir la sexualidad desde esa perspectiva.
- Expandir la pasión por la vida: Wise sugiere despertar un interés renovado por la vida en general, lo que puede aumentar los niveles de dopamina y, con ello, la pasión tanto por la vida como por el sexo.
- Reconectar emocionalmente: Si el sexo se ha vuelto rutinario, un descanso puede ayudar a concentrarse en reconectar emocionalmente con la pareja, lo que puede llevar a que la pasión resurja de forma natural.
Reavivar el deseo sexual es posible cuando se abordan las causas profundas y se busca una reconexión tanto emocional como física con la pareja.




