Los países de Latinoamérica han recibido a la mayoría de los 7,7 millones de venezolanos que han abandonado su país desde 2014, según la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Colombia lidera como el principal destino de estos migrantes, seguido por Perú, Chile, Brasil y Ecuador.
Expertos, políticos y grupos de la diáspora venezolana advierten que un nuevo éxodo podría estar en puerta, dependiendo de cómo evolucione la situación política en Venezuela.
“No contamos con los recursos regionales para manejar la migración venezolana”, declaró a The Associated Press Ronal Rodríguez, vocero e investigador del Observatorio de Migración de la Universidad del Rosario en Colombia.
Cada país ha adoptado diferentes enfoques migratorios en los últimos años: Perú exige pasaporte y visa para ingresar, mientras que Colombia ha otorgado un documento de identidad especial que permite a los venezolanos estudiar, trabajar y acceder al sistema de salud por 10 años. Chile, por su parte, ha endurecido los requisitos de entrada. Hasta el momento, ni Perú ni Colombia han anunciado nuevas medidas para recibir más migrantes venezolanos.
El presidente colombiano, Gustavo Petro, ha enfocado sus esfuerzos diplomáticos en mediar la crisis venezolana junto a sus homólogos de Brasil y México. Mientras tanto, la presidenta peruana, Dina Boluarte, ha reconocido el triunfo de la oposición venezolana, y su canciller ha anunciado un refuerzo en las fronteras.
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El gobierno de Gabriel Boric en Chile ha contemplado públicamente posibles medidas, como el refuerzo de los pasos fronterizos. “No es que vaya a comenzar un nuevo flujo migratorio, pero podría incrementarse significativamente, y debemos estar preparados”, dijo la ministra del Interior de Chile, Carolina Tohá. En una reunión de emergencia para abordar la crisis, su ministerio anunció la adquisición de cámaras térmicas para vigilar y controlar la frontera, detectando ingresos irregulares.
Aunque Chile ha descartado cerrar sus fronteras, planea aumentar la presencia militar en los límites con Bolivia y Perú, zonas militarizadas desde el año pasado debido al incremento de la inmigración indocumentada. Además, ha retomado la idea de implementar un sistema de cuotas para recibir refugiados.
“Si enfrentamos una crisis humanitaria grave, quizá debamos replicar la experiencia de Europa, con cuotas y sistemas coordinados entre países para acoger los casos humanitarios más urgentes”, afirmó Tohá.
Mary Montesino, directora de la ONG Proyecto Tepuy y miembro de la Sociedad Civil Venezolana Organizada en Chile, señaló que medidas como el sistema de cuotas ya fueron contempladas sin éxito en el Proceso de Quito, iniciado en 2018, en el que Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador y Perú intentaron coordinar una respuesta conjunta a la migración venezolana.
En Colombia, los gobernadores de los departamentos fronterizos han liderado los esfuerzos para coordinar una posible respuesta ante un aumento en el flujo migratorio, manteniendo una mesa activa con diversos organismos para abordar la situación.




