El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ofreció a Venezuela un avión especial para evacuar a los seis colaboradores de la opositora María Corina Machado, quienes se encuentran refugiados en la Embajada Argentina en Caracas (Venezuela), actualmente bajo la gestión de Brasil. Sin embargo, Nicolás Maduro rechazó la oferta, afirmando que si los disidentes salen a la calle, serán arrestados.
Celso Amorim, ex canciller y actual asesor internacional de Lula, reveló que se propuso un salvoconducto para que los seis colaboradores de Machado pudieran salir del país a bordo de un avión especial. La propuesta fue hecha durante una reunión de la comisión de Relaciones Exteriores del Senado brasileño, convocada para abordar la crisis venezolana en la que Brasil busca jugar un papel crucial.
La oferta del gobierno brasileño fue rechazada por Maduro. En Buenos Aires, las autoridades nacionales negaron que hubiera avances en esta cuestión, aunque en Brasilia insisten en que la propuesta sigue vigente.
Hasta el momento, no parece haber consenso dentro del gobierno venezolano para permitir la salida de los seis colaboradores de Machado, quienes buscaron refugio en la residencia diplomática argentina en Caracas el 20 de marzo pasado, bajo la protección del entonces presidente argentino Javier Milei.
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Actualmente, Brasil es responsable de la residencia y la Embajada argentina en Venezuela, a petición de Milei y su canciller, Diana Mondino. Esta situación se debe a que Maduro expulsó a todo el cuerpo diplomático argentino de Caracas, comenzando por el encargado de negocios, Andrés Mangiarotti.
El conflicto diplomático se agravó cuando Milei reconoció a Edmundo González Urrutia como ganador de las elecciones presidenciales en Venezuela, rompiendo relaciones con Maduro. Como consecuencia, la embajadora en Buenos Aires, Stella Lugo, cerró su embajada y abandonó el país.
Antes de la salida del cuerpo diplomático argentino, el vicecanciller Leopoldo Sahores ofreció a su contraparte venezolana permitir la salida de los seis disidentes junto con los cinco diplomáticos argentinos y sus familiares que debieron abandonar Caracas rumbo a Lisboa, Madrid y luego Buenos Aires. Sin embargo, el gobierno Venezolano se negó, y hasta ahora tampoco ha aceptado la opción propuesta por Brasil. Si los seis disidentes salen a la calle, serían detenidos bajo la acusación de estar implicados en un supuesto complot contra Maduro.
Brasil sigue considerando a estas personas como asiladas por Argentina y continúan en la residencia argentina en Caracas, donde se les brinda alimentación y cuidado, financiados por el gobierno argentino.
Los refugiados en la residencia son: Magalí Meda, jefa de campaña de Corina Machado; Claudia Macero, jefa de prensa de la líder opositora; Pedro Urruchurtu, encargado de relaciones internacionales de su partido; Humberto Villalobos, estrecho colaborador de Machado; Omar González, exdiputado por Vente Venezuela; y Fernando Martínez Mottola, una figura importante de la oposición que no responde directamente a Machado.
Durante su comparecencia en el Senado brasileño, Amorim reafirmó que Brasil aboga por una solución negociada al impasse político en Venezuela, «sin injerencias externas», y sugirió, al igual que Lula, que la mejor alternativa sería un nuevo llamado a elecciones.




