Gran indignación generó la inmunización de la modelo Antonella Belén Delmonte, de 24 años, quien falsificó su declaración jurada y logró acceder a la primera dosis de la Sputnik V en un hospital de Merlo, en la provincia de Buenos Aires, en medio de la preocupación por el faltante de vacunas para adultos mayores y el personal de salud.
Desde que trascendió la adulteración de la influencer, otras de sus mentiras salieron a la luz en las últimas horas. Una de ellas corresponde a su curriculum vitae, en el que dice que estudia en la Universidad de la Matanza. Sin embargo, esa casa de estudios confirmó a la prensa que el nombre de Delmonte no aparece en los registros académicos.
Delmonte fue inoculada el pasado 9 de abril por ser «Personal de Salud», pero no figura como empleada municipal en registros públicos ni tiene actividad comercial o laboral formal, mucho menos en el ámbito de la salud, aunque es hija de una empleada del municipio.
«Simuló ser empleada de un centro de estética y salud ubicado en zona Norte, donde ella reside actualmente”, informaron fuentes oficiales a la prensa.
Su alejamiento de las redes
El escándalo de la vacunación generó que la joven modelo alcanzara una popularidad inesperada en las últimas horas. Pese a ello, decidió no exponerse al intercambio con otros usuarios y cerró varios de sus perfiles en las redes.
Una de las primeras cuentas que borró fue la que tenía en LinkedIn, donde aseguraba estar cursando en la universidad bonaerense y haberse formado como Tripulante de Cabina de Pasajeros en la Escuela Profesional de Aeronavegantes. También podía leer que su último trabajo fue como vendedora en una casa de ropa.

Crónica.-



