El frío histórico de mayo, con una anomalía a nivel nacional de 2,6° por debajo del promedio, no fue gratuito. Cuánto más frío hace, más gente busca calefaccionarse y, en consecuencia, sube la probabilidad de que una mayor cantidad de artefactos que se utilizan en los hogares o ámbitos laborales no estén en las condiciones adecuadas.
Eso quedó reflejado en un informe oficial, que da cuenta de que en lo que va del año hubo un 63% más de intoxicaciones registradas que en el mismo periodo de 2023.
En rigor, la cifra de casos supera toda la serie desde 2019 hasta el presente, según surge del relevamiento que acaba de ser difundido.
Desde comienzos de 2024 y hasta la última semana de mayo incluida, hubo en el país 465 casos de intoxicaciones por monóxido de carbono. Esto es, en promedio, tres por día, aunque se descuenta que la mayor incidencia se produjo desde que el clima frío comenzó a intensificarse.
Para esta misma altura del año, en 2023 había habido 284 intoxicaciones. En 2022, 324; en 2021, 146; en 2020, 92; y en 2019 (último invierno antes de la pandemia), 251. La serie parece indicar -en condiciones normales- un promedio de entre 200 y 300 casos anuales, cifra que empezó a subir el año pasado y explotó en el presente.
La llegada del frío es clave porque del total de casos registrados, 234 (el 32,5%) corresponden al uso de estufas a gas. La causa que le sigue son los incendios, que con 147 intoxicaciones acapara el 20,4%. Y a continuación aparecen los episodios producto de escapes en cocinas, anafes y hornos, con el 14 por ciento.
El informe del Gobierno, publicado por el Ministerio de Salud en el Boletín Epidemiológico Nacional de la semana 22, explica que “el monóxido de carbono es un gas inodoro, incoloro, insípido, no irritante, que se produce a partir de la combustión incompleta de gas natural u otros productos que contengan carbono”.
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Clarin.-




