SAN FRANCISCO (Córdoba) — Una jornada que debía ser de tranquilidad se convirtió en una auténtica pesadilla en el corazón de la provincia de Córdoba. Una indefensa niña de tan solo dos años se debate entre la vida y el terror tras ser brutalmente atacada por un perro de raza pitbull, un episodio salvaje que le provocó una grave fractura de cráneo y mantiene a toda la región en estado de shock.
El dramático suceso ocurrió el pasado domingo, cuando —según el desgarrador relato del propio padre de la víctima— la pequeña logró ingresar por motivos que aún se investigan a la vivienda de una vecina, donde se encontraba desatada la furia del animal. En cuestión de segundos, el can se le fue encima a la criatura, desatando una agresión feroz que dejó secuelas devastadoras.
Una carrera desesperada por salvarle la vida
Tras el violento ataque, la menor fue trasladada de urgencia al Hospital J. B. Iturraspe de San Francisco. Sin embargo, la gravedad del cuadro obligó a los galenos a activar un operativo de traslado de máxima tensión, derivándola de urgencia a un centro de mayor complejidad fuera de la provincia.
La nena ingresó al Hospital de Niños Orlando Alassia, en la vecina ciudad de Santa Fe, donde los estudios médicos confirmaron lo peor: una tomografía computada arrojó un diagnóstico lapidario de fractura craneal a causa de la brutal mordedura.
Entre la estabilidad y el misterio judicial
Pese a la magnitud escalofriante de la lesión que sufrió en su cabeza, un halo de esperanza ilumina el parte médico oficial: la pequeña ingresó al centro de salud lúcida, consciente y con sus parámetros orgánicos estables. No obstante, los médicos decidieron mantenerla bajo estricto resguardo en el área de Cuidados Especiales, con pronóstico reservado y un monitoreo segundo a segundo.
Mientras la familia reza por su recuperación, la Justicia ya comenzó a rodar cabezas. La Fiscalía de turno intervino de inmediato en el caso y ordenó el secuestro preventivo del perro agresor. Ahora, la lupa de los investigadores apunta directamente a determinar las responsabilidades penales y civiles de los propietarios por la tenencia irresponsable de semejante animal, en un hecho que vuelve a poner sobre la mesa el peligro latente de las razas de alto riesgo.



