¡Insólito, dantesco y abominable! Una jornada que parecía rutinaria en una estación de servicio de San Félix, estado Bolívar, terminó destapando una trama de horror digna de una película de terror gore. Un vendedor ambulante fue arrestado tras descubrirse que comercializaba pastelitos elaborados con carne humana.
El cliente fantasma: el sabor ácido que destapó la olla
El protagonista de esta pesadilla es Piroberto Mújica Parra (35), quien fue aprehendido en horas de la mañana en el sector La 45 (municipio Caroní). Mújica se disponía a ofrecer sus habituales productos —café y pastelitos a un dólar— a los conductores varados en la bomba de gasolina.
Sin embargo, el negocio se le derrumbó cuando un comprador le dio un bocado a un pastelito y sintió un sabor agrio e indescifrable. Al abrir la masa con curiosidad, el cliente se encontró con lo peor: varios dientes humanos mezclados en el relleno.
Horrorizado, el comprador aceleró su vehículo y se dirigió de inmediato al departamento de muestras biológicas del CICPC. Las pruebas de ADN realizadas a las pocas horas arrojaron el estremecedor resultado: efectivamente era carne de ser humano desmechada.
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Captura exprés y confesión mística
Con el informe forense en mano, un contingente de funcionarios se trasladó de urgencia hasta la estación de servicio. Mújica fue interceptado y capturado sin oponer resistencia.
Durante el interrogatorio policial, el detenido soltó una coartada insólita: reconoció que trabajaba los fines de semana en los servicios fúnebres de la Cecoguai (ubicada justo al lado de un comando), pero intentó desligarse de los crímenes asegurando que él no le había arrebatado la vida a nadie, ya que se definía a sí mismo como «un varón de la iglesia».
Las autoridades continúan con las investigaciones para esclarecer el origen de los restos humanos y determinar si hay más implicados en esta tétrica red que sacude por completo a la comunidad bolivarense.




