Un cuadro de extrema gravedad mantiene en vilo a los familiares y allegados del venezolano Cherry Esley Pineda Rincón, de 33 años de edad, quien se encuentra internado en estado crítico en la Unidad de Terapia Intensiva (UTI, Cama 435) del Sanatorio San José, ubicado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El caso, que ya fue formalmente denunciado ante la Superintendencia de Servicios de Salud bajo el expediente EX-2026-84740912, desnuda una cadena de presuntas negligencias, abandono de persona e iatrogenia que involucra tanto al centro de salud como a la obra social OSPAT, bajo la representación legal y denuncia de Daniela Gutiérrez.
Pineda Rincón tiene 12 años en Argentina, es oriundo de Maracaibo, estado Zulia, «empezó a sentirse mal y cansado le diagnosticaron hipertensión, le pusieron un tratamiento mediante la obra social que “le dio reacción” empezó a hincharse, seguía con el cansancio y empezó a orinar poco. Lo ingresan porque llegó un momento en el que ya no se levantaba, lo trajimos y lo dejaron hospitalizado para estabilizarlo con transfusiones (hemoglobina en 4) y diálisis desde la obra social no le mandaron a realizar estudios previos al tratamiento de hipertensión. Acá lo estabilizaron en pro de realizarle una biopsia ya que el riñón derecho se veía blanco», declaró a ESREVIRAL, su prima.
Crónica de una tragedia evitable: Rotura arterial y desatención
De acuerdo con la denuncia formalizada, los hechos se desencadenaron a raíz de una biopsia renal practicada al paciente el pasado martes 6 de octubre. Según se detalla, el equipo médico omitió por completo los protocolos elementales de monitoreo y control posterior al procedimiento quirúrgico.
El colapso se produjo el viernes 9 de octubre, a los pocos minutos de haber iniciado una sesión de hemodiálisis, cuando Pineda Rincón sufrió una rotura arterial interna. Pese a manifestar un dolor desgarrante, presentar vómitos con sangre, hipotermia y un evidente colapso hemodinámico, el personal a cargo continuó la sesión de diálisis durante dos horas mientras el paciente se desangraba de manera crítica.
Lejos de activar los protocolos de emergencia, el médico tratante, identificado como el Dr. Rafael Osorio, habría desestimado el cuadro clínico tildándolo de «normal». Esta demora injustificada postergó la atención urgente y la necesaria derivación a la Unidad de Terapia Intensiva, donde horas más tarde debió ser sometido a una embolización renal de urgencia para salvarle la vida, quedando actualmente con un cuadro séptico, compromiso pulmonar y asistencia de oxígeno.
Insalubridad sistémica y retención ilegal de historia clínica
El calvario del paciente no se limita al quirófano. La denuncia expone una situación de insalubridad sistémica en todo el Piso 3 del sanatorio, donde las habitaciones carecen de timbres de emergencia y presentan paredes con humedad y mampostería caída. A esto se suma una rotura constante de personal sin un equipo médico fijo responsable y graves vulnerabilidades en la atención, tales como episodios de interrupción prolongada de diálisis —superando las 96 horas sin filtrar con cuadros de uremia crítica— y la negativa de enfermería a suministrar insumos básicos para la curación de accesos vasculares infectados.
Como agravante institucional, desde el ingreso del paciente el pasado 28 de agosto, las autoridades del sanatorio se han negado sistemáticamente a entregar la copia íntegra y foliada de la Historia Clínica (N.º 4254740), vulnerando abiertamente la Ley 26.529 de Derechos del Paciente y ocultando los registros oficiales de los procedimientos realizados.
Ante este panorama alarmante, la denuncia ya fue radicada ante los organismos competentes para exigir el esclarecimiento de las responsabilidades penales y administrativas de las partes involucradas, en la búsqueda de justicia y la protección de la vida del paciente.




