El escenario político venezolano acaba de dar un giro tan inesperado como explosivo. En un movimiento estratégico que sacude los cimientos de Miraflores, el movimiento Vente Venezuela confirmó la absoluta disposición de su máxima líder, María Corina Machado, para sentarse a negociar mano a mano con Delcy Rodríguez, hoy al frente del Ejecutivo tras el terremoto institucional que sacude al país.
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La bomba fue soltada sin anestesia por Claudia Macero, jefa de Comunicaciones del partido opositor, quien dejó en claro que la única forma de arrancar de raíz la profunda agonía que estrangula a la nación es a través de una vía negociada, frontal y sin caretas. Lejos de cerrar las puertas, la oposición le tira la pelota caliente directamente al oficialismo, exigiéndoles demostrar en la cancha si tienen una pizca de voluntad real para destrabar el conflicto.
Las condiciones que hacen temblar al poder
Eso sí: un acercamiento con el chavismo no será a cualquier precio ni bajo sus reglas. Desde Vente Venezuela marcaron una línea roja inquebrantable y pusieron sobre la mesa exigencias que no admiten per Foy:
- Libertad total e inmediata para todos los presos políticos que sufren las mazmorras del régimen.
- Corte tajante a la persecución feroz contra cualquier ciudadano que se atreva a disentir.
- Un cronograma electoral blindado, transparente y sin trampas, que garantice de una vez por todas una transición democrática pacífica, ordenada y —sobre todo— irreversible.
La dirigencia opositora advirtió sin titubeos que este proceso no se va a prestar para jueguitos dilatorios, tácticas de desgaste o maniobras dilatorias del oficialismo.
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La pelota está ahora en el terreno del poder central, mientras el equipo de Machado mantiene en alerta máxima tanto a la ciudadanía como a la comunidad internacional ante cada paso de este viraje histórico que promete redefinir el futuro de Venezuela.




