Karibia Rawlinson , de 70 años de edad y su hija Débora Santander Rawlinson (32) llegaron a la Argentina desde Cabudare, estado Lara, hace casi una década con el firme propósito de trabajar y aportar al país que las acogió.Hoy, tras afrontar la pérdida de su empleo formal y una compleja situación económica, apelan a la solidaridad del público y a la comunidad para salir a flotar.
Desde mayo del año pasado, cuando Débora quedó desempleada de su trabajo en gestión documental y atención al cliente (box), la búsqueda de un nuevo puesto formal ha sido incesante pero infructuosa. A pesar de enviar decenas de currículums semanalmente, las oportunidades no han llegado.
Ambas viven solas en un departamento en Córdoba cuyo alquiler alcanza los $500.000 mensuales, una cifra cada vez más difícil de cubrir. Para generar ingresos, abrieron un emprendimiento gastronómico artesanal, con el que comercializan comidas para sostener los gastos básicos del día a día, aunque el margen actual apenas les permite cubrir las necesidades más urgentes.
¿Cómo colaborar?
La familia busca sostenerse a través del trabajo digno, por lo que cualquier oportunidad laboral formal para Karibia en áreas de gestión documental, atención al cliente o administración, así como pedidos para su emprendimiento gastronómico, representan un impulso vital.
Para quienes deseen brindar un apoyo económico directo para ayudarlas a cubrir el alquiler y estabilizar su situación, han puesto a disposición sus datos bancarios:
- Titular: Débora Karibia Santander Rawlinson
- CBU:
2850319440095640555038 - Ubicación: Córdoba, Argentina




