El Gobierno de Javier Milei frenó por el momento cualquier posibilidad de reabrir la embajada argentina en Caracas y estableció como requisito indispensable para avanzar hacia una normalización de las relaciones diplomáticas que existan garantías claras de restablecimiento de la democracia en Venezuela. «Hasta que no se restablezca la democracia, difícil», indicaron fuentes de la Casa Rosada.
Aunque en los últimos meses se reactivaron determinados canales de comunicación —impulsados en parte por la asistencia brindada por la Argentina tras los terremotos de junio—, la administración nacional mantiene una tajante distinción entre la gestión de asuntos operativos, consulares y humanitarios y un reconocimiento político pleno de las autoridades actuales de ese país.
Antecedentes y nuevo escenario político
Los vínculos bilaterales habían quedado prácticamente interrumpidos tras los comicios venezolanos de 2024 y la postura frontal adoptada por el presidente Javier Milei frente al régimen de Nicolás Maduro. No obstante, la asunción de Delcy Rodríguez en la conducción interina modificó el escenario geopolítico regional y propició la apertura de nuevos intercambios.
En paralelo, la Casa Rosada acompaña la estrategia impulsada por Donald Trump de cara a una transición en Venezuela, reiterando que cualquier paso firme en el plano diplomático estará atado estrictamente al respeto de las libertades civiles, la transparencia electoral y la efectiva restitución del orden democrático.



