Con tan solo varios años brillando en las inferiores de Ferro Carril Oeste, el joven talento venezolano se consolida como una de las grandes promesas del básquet metropolitano y nacional.
El talento, la disciplina y la pasión por el deporte no conocen fronteras. Una muestra clara de ello es el meteórico ascenso de Jheremy Romero, un joven deportista nacido en Maracay, estado Aragua (Venezuela), que hoy se consolida como una de las figuras más destacadas de las divisiones formativas del básquetbol en Argentina.
Su camino en las canchas comenzó a una temprana edad, a los 5 años, en el Club Del Viso (Pilar). Desde sus primeros pasos demostró una habilidad innata que lo llevó a sumarse posteriormente al Club Tortuguitas. Fue precisamente en esa etapa, durante la categoría premini, donde alcanzó un hito inolvidable al consagrarse como el mejor anotador a nivel nacional de su categoría, dejando en claro que su proyección iba mucho más allá de lo local.
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El salto a la capital y la consolidación de su talento
A partir de los 10 años de edad, su carrera dio un giro definitivo al radicarse en la Capital Federal e incorporarse a las filas de Ferro Carril Oeste. En el histórico club de Caballito, Romero ha sabido desempeñarse como uno de los talentos más desequilibrantes de su generación, un nivel de rendimiento que ha despertado el fuerte interés de otras instituciones importantes como el Club Pedro Echagüe y el Club APB, ávidas de contar con su ficha.
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Su jerarquía en la duela también le valió el reconocimiento de representar a la Capital Federal en el torneo federativo, midiendo su talento frente a los mejores exponentes del país. En la actualidad, asume un rol protagónico al liderar a su equipo en el torneo presente, combinando liderazgo, visión de juego y una capacidad anotadora intacta.
La historia de Jheremy Romero refleja el esfuerzo de las nuevas generaciones de jóvenes venezolanos que, con perseverancia y talento, se abren paso y dejan una huella imborrable en el deporte argentino.




