Con la llegada de las bajas temperaturas, muchas personas comienzan a experimentar una intensa picazón en la piel. Aunque suele atribuirse al clima seco propio del invierno, en algunos casos el origen puede ser una afección alérgica conocida como urticaria por frío.
Se trata de una reacción del organismo que se desencadena al entrar en contacto con el aire, el agua o incluso bebidas muy frías. Aunque puede parecer un problema menor, en algunos pacientes llega a provocar cuadros graves que requieren atención médica.
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Cuando el frío provoca una reacción alérgica
La urticaria por frío ocurre cuando la exposición a bajas temperaturas provoca la liberación de histamina, la misma sustancia involucrada en otras reacciones alérgicas. Como consecuencia, aparecen ronchas, enrojecimiento, hinchazón y una intensa picazón que puede variar desde molestias leves hasta síntomas severos.
La alergóloga española Carmen D’Amelio, presidenta del Comité de Alergia Cutánea de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), explicó que esta afección afecta principalmente a adultos jóvenes y puede evolucionar hasta provocar reacciones graves, como una anafilaxia.
La especialista recomendó realizar una evaluación con un alergólogo ante los primeros síntomas para identificar el desencadenante y establecer un tratamiento adecuado.
De acuerdo con datos de la Asociación Brasileña de Alergia e Inmunología (ASBAI), la urticaria por frío es la segunda causa más frecuente de urticaria física —aquella desencadenada por un estímulo externo— y se presenta con mayor frecuencia en mujeres de entre 20 y 30 años.
El invierno también agrava otras alergias
Además de la urticaria por frío, durante el invierno suelen intensificarse enfermedades como la rinitis alérgica y el asma.
Las bajas temperaturas, el uso constante de calefacción y los ambientes poco ventilados favorecen la acumulación de alérgenos y contaminantes en el aire.
El alergólogo español Juan José Zapata, presidente del Comité de Aerobiología Clínica de la SEAIC, explicó que estos contaminantes aumentan la permeabilidad de las mucosas respiratorias, facilitando el ingreso de virus, bacterias y alérgenos, lo que incrementa la intensidad y duración de los síntomas.
Asimismo, señaló que el aire frío y seco puede inflamar las vías respiratorias y favorecer la broncoconstricción en personas con asma.
Cómo se diagnostica y qué medidas ayudan a prevenirla
El diagnóstico comienza con la evaluación clínica del paciente y, en muchos casos, se confirma mediante la denominada prueba del cubo de hielo, que consiste en aplicar hielo sobre el antebrazo durante algunos minutos para comprobar si aparece una reacción en la piel.
Para reducir el riesgo de sufrir brotes, los especialistas recomiendan:
- Mantener la piel bien hidratada con cremas sin perfume.
- Ducharse con agua tibia en lugar de agua fría.
- Abrigarse adecuadamente antes de salir al exterior.
- Evitar el contacto repentino con agua muy fría, especialmente al nadar en piscinas o en el mar.
Los antihistamínicos suelen ser el tratamiento más utilizado para controlar los síntomas, aunque siempre deben administrarse bajo indicación médica.
En los casos más severos, cuando existe riesgo de una reacción generalizada, el médico puede indicar un plan de emergencia con adrenalina autoinyectable, ya que una exposición intensa al frío puede desencadenar una caída brusca de la presión arterial, pérdida del conocimiento o una anafilaxia.
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La buena noticia es que esta afección no suele ser permanente. En la mayoría de los casos permanece activa entre cuatro y cinco años, y cerca de la mitad de los pacientes experimenta una mejoría o desaparición de los síntomas después de ese período. Por ello, ante una picazón persistente relacionada con el frío, los especialistas recomiendan consultar a un alergólogo para obtener un diagnóstico oportuno y evitar complicaciones.
Con Información de TN.-




