Sofía, de 32 años, y Beltrán, de 34, acudieron a un centro de fertilidad con una decisión prácticamente tomada. Ella acababa de obtener una beca para realizar un doctorado en Londres y ambos habían decidido postergar el proyecto de ser padres durante unos cinco años. La idea inicial era que Sofía congelara sus óvulos para preservar su fertilidad mientras ambos priorizaban sus carreras profesionales.
Sin embargo, durante la consulta, la especialista les planteó una posibilidad que no habían considerado: preservar también el esperma de Beltrán.
ÚNETE A NUESTRO GRUPO DE WHATSAPP PARA ESTAR INFORMADO

«La médica nos explicó que hoy existen numerosos estudios que demuestran que la edad del padre también influye en las posibilidades de lograr un embarazo saludable. Nos sorprendió porque siempre habíamos escuchado que el problema era únicamente la edad de la mujer», recuerda Sofía.
La especialista les comentó que, aunque durante mucho tiempo se creyó que los hombres podían ser padres sin mayores riesgos a cualquier edad, las investigaciones muestran que, después de los 40 años de edad, aumenta la probabilidad de abortos espontáneos y de ciertas alteraciones genéticas y trastornos del neurodesarrollo en los hijos, asociados al envejecimiento del ADN de los espermatozoides.
Tras reflexionar sobre la información, la pareja decidió criopreservar tanto los óvulos como el esperma. Aunque su intención es formar una familia juntos en el futuro, optaron por conservar cada muestra por separado, ya que consideran que las circunstancias personales pueden cambiar con el paso de los años.
Los especialistas aseguran que este tipo de consultas son cada vez más habituales en los centros de medicina reproductiva. Actualmente, además de recomendar la preservación de óvulos cuando una mujer decide postergar la maternidad, también se informa sobre el impacto que puede tener la edad paterna en la fertilidad y en la salud de los futuros hijos.
No obstante, la realidad muestra que la mayoría de las mujeres que congelan óvulos lo hacen sin tener pareja estable. Según los expertos, más del 70% recurre al procedimiento por ese motivo y solo una minoría busca preservar su fertilidad junto con su pareja. Además, estiman que apenas alrededor del 30% de los óvulos criopreservados llegan a utilizarse.
La edad del padre también influye
Durante décadas, la atención médica se centró casi exclusivamente en la edad materna como principal factor de riesgo reproductivo. Sin embargo, nuevas investigaciones comenzaron a demostrar que la edad del hombre también tiene un papel importante tanto en la fecundación como en el desarrollo del embarazo.
Stella Lancuba, directora de Cimer Medicina Reproductiva y expresidenta de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva (SAMR), explicó que la evidencia científica sobre la denominada edad paterna avanzada (EPA) crece de manera constante.
Según indicó, distintos estudios muestran que, a partir de los 40 años, aumenta la cantidad de alteraciones genéticas y cromosómicas presentes en los espermatozoides, lo que puede influir tanto en la fertilidad como en el riesgo de enfermedades en la descendencia.
En Estados Unidos, por ejemplo, el porcentaje de hombres que son padres después de los 40 años pasó de poco más del 4% en la década de 1980 a cerca del 9% en la actualidad.
Por ese motivo, muchos especialistas comenzaron a incluir la edad paterna dentro del asesoramiento que brindan a las parejas que desean postergar la maternidad y la paternidad.
Qué dicen las investigaciones
Diversos trabajos científicos publicados en revistas especializadas y en la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos señalan que la edad paterna puede afectar los resultados de tratamientos de reproducción asistida como la fertilización in vitro (FIV) y la inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI).
Además, relacionan la edad avanzada del padre con un mayor riesgo de nacimientos prematuros y con enfermedades como trastornos del espectro autista, esquizofrenia, trastorno bipolar, algunas enfermedades genéticas y ciertos tipos de leucemia infantil.
Los especialistas explican que uno de los mecanismos involucrados son los cambios epigenéticos, modificaciones que alteran la expresión del ADN sin modificar su secuencia y que pueden transmitirse a la descendencia.
Fertilidad masculina
La infertilidad afecta aproximadamente a una de cada seis parejas y cerca de la mitad de los casos involucran algún factor masculino, ya sea como causa principal o combinada con factores femeninos.
Pese a ello, todavía existe la creencia de que la fertilidad masculina permanece prácticamente inalterada con el paso del tiempo.
Fernando Neuspiller, especialista en reproducción asistida, sostiene que esa idea es incorrecta. Explica que la cantidad y la calidad de los espermatozoides disminuyen progresivamente con la edad y que esa pérdida puede ser determinante en hombres que ya presentan parámetros seminales bajos desde jóvenes.
Por esa razón, considera que el espermograma debería incorporarse como un estudio preventivo dentro de los controles médicos de los hombres adultos jóvenes.
Crece el interés por preservar la fertilidad masculina
Aunque la criopreservación de esperma todavía es mucho menos frecuente que la de óvulos, los especialistas observan un aumento gradual de las consultas.
Sergio Pasqualini, fundador de Halitus, explicó que cuando una pareja decide postergar la maternidad y comprende el impacto tanto de la edad materna como de la paterna, muchas veces opta por preservar embriones o congelar óvulos y esperma por separado.
ÚNETE A NUESTRO CANAL DE TELEGRAM PARA ESTAR INFORMADO
El especialista señaló que aún persisten barreras culturales que dificultan que los hombres perciban el envejecimiento como un factor de riesgo para su fertilidad, aunque cada vez más pacientes toman la decisión de preservar su fertilidad tras recibir información sobre los posibles efectos del paso del tiempo.
Con Información de LN.-




