Las imágenes siempre fueron una de las principales pruebas al momento de denunciar un choque, un robo o cualquier otro siniestro. Sin embargo, el avance de la inteligencia artificial comenzó a transformar ese escenario y hoy las aseguradoras enfrentan un nuevo desafío: determinar si una fotografía refleja realmente lo ocurrido o si fue manipulada digitalmente.
El impacto de la IA no se limita a las imágenes. Esta tecnología también permite alterar presupuestos, certificados médicos, comprobantes e incluso documentos de identidad con un nivel de realismo que dificulta distinguir entre un archivo auténtico y uno modificado.
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Este nuevo contexto obliga a las compañías de seguros a reforzar sus mecanismos de verificación. El objetivo es prevenir fraudes sin afectar la rapidez de los procesos para quienes buscan contratar una póliza o presentar un reclamo legítimo.
La IA obliga a reforzar los controles
El crecimiento de estas maniobras representa un mayor riesgo económico para las aseguradoras y aumenta la carga de trabajo de sus equipos. Cada caso sospechoso requiere controles adicionales, más tiempo de análisis y la intervención de especialistas para comprobar la autenticidad de la documentación presentada.
Ante este panorama, muchas empresas comenzaron a incorporar herramientas tecnológicas capaces de comparar datos, detectar inconsistencias entre distintas fuentes e identificar posibles irregularidades. De esta manera, los analistas pueden concentrar sus esfuerzos en los expedientes que presentan indicios de fraude.
Sin embargo, existe una paradoja: la misma inteligencia artificial que las aseguradoras utilizan para fortalecer sus controles también puede ser empleada por quienes intentan engañar al sistema, lo que obliga a actualizar permanentemente los mecanismos de prevención.
Qué opinan los productores de seguros
Consultado por el medio informativo MDZ, el productor de seguros Martín Caggiano aseguró que aún no tuvo casos de este tipo, aunque considera que el riesgo es real y podría incrementarse con el tiempo.
«No me ha pasado ni tampoco he escuchado a ningún colega que le haya ocurrido, pero es bastante probable que suceda. Hoy podés tener la foto de un auto rayado o chocado y, con inteligencia artificial, modificarla para que parezca impecable«, explicó.
Caggiano también sostuvo que el vínculo cercano con sus clientes reduce las posibilidades de este tipo de maniobras.
«Muchos de mis clientes son amigos, conocidos o familiares. Existe una relación de confianza y es difícil que intenten involucrarme en una situación así. Quizás en ciudades más grandes, donde no hay ese contacto personal, sea más sencillo que ocurra«, agregó.
Cómo respondieron las aseguradoras
El productor de seguros Rodrigo Mitri recordó que los primeros intentos de fraude aparecieron apenas comenzaron a popularizarse las herramientas de inteligencia artificial.
«Empezaron a verse casos de personas que simulaban daños en los vehículos, como parabrisas rotos o ruedas faltantes. No eran clientes míos, pero eran situaciones que circulaban dentro del sector», señaló.
Según explicó, las aseguradoras reaccionaron rápidamente modificando la forma en que reciben las imágenes.
«Hoy, cuando una persona denuncia un siniestro, el sistema solo permite subir fotografías tomadas en ese mismo momento. No acepta imágenes capturadas desde otra pantalla ni archivos previamente editados. Esa fue una de las soluciones implementadas para reducir el riesgo de fraudes con inteligencia artificial«, detalló.
La transformación de estos procesos demuestra que la confianza ya no depende únicamente de la documentación presentada por el asegurado. A medida que la gestión de los siniestros se digitaliza, las compañías necesitan verificar la autenticidad de cada imagen y cada archivo. El desafío será mantener el equilibrio entre seguridad y agilidad en un contexto donde la inteligencia artificial evoluciona de forma constante y obliga a actualizar, una y otra vez, los sistemas de control.
Con Información de mdzol.com.-




