Miles de familias en Argentina que recurren a tratamientos de reproducción asistida enfrentan una decisión compleja una vez finalizado el proceso: qué hacer con los embriones criopreservados que no utilizaron. La falta de una legislación específica sobre su destino genera incertidumbre y abre debates legales, éticos y emocionales.
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La abogada especialista en derecho de familia Fátima Silva explicó en Infobae en Vivo que iniciar un tratamiento de reproducción asistida representa un importante desafío emocional.
“Cuando no puedes formar una familia, el primer paso es empezar a averiguar, y eso ya implica un costo emocional enorme”, señaló.
Silva explicó que, durante cada ciclo de tratamiento, suelen generarse varios embriones. En muchos casos, las personas logran el embarazo en el primer o segundo intento y los embriones restantes permanecen criopreservados porque la familia no desea tener más hijos.

¿Qué hacen las familias con los embriones?
Según la especialista, el 50% de los pacientes decide conservar los embriones sobrantes.
Además:
- El 70% continúa pagando el mantenimiento anual de los embriones criopreservados.
- Alrededor del 30% opta por cederlos para investigación científica.
- Entre el 15% y el 25% decide donarlos para que otras personas puedan intentar un embarazo.
El vacío legal complica las decisiones
Silva aseguró que el principal problema aparece cuando la familia ya no desea o no puede tener más hijos.
“El tratamiento puede ser exitoso, pero quedan embriones criopreservados que la familia no quiere volver a utilizar”, explicó.
La especialista advirtió que Argentina aún no cuenta con una ley que regule el destino de estos embriones, por lo que muchas personas deben tomar decisiones sin un marco jurídico claro.
Antes de la aprobación de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), muchos centros de fertilidad evitaban descartar embriones por temor a posibles consecuencias legales. Sin embargo, tras la entrada en vigencia de esa norma, comenzaron a exigir a los pacientes que definan qué desean hacer con los embriones almacenados.
“Te llaman y te dicen: ‘Tiene que tomar una decisión porque, si no lo hace en determinado plazo, los embriones serán descartados’”, relató Silva.

Donación, investigación o descarte
La abogada aclaró que la donación de embriones no implica una transacción comercial.
“No se comercializa el embrión”, enfatizó.
No obstante, sostuvo que la falta de regulación provoca respuestas diferentes en la Justicia. Mientras algunos jueces admiten la adopción de embriones al momento de la transferencia, otros consideran que no existe un marco legal que permita ese procedimiento.
El debate sobre la identidad genética
Otro de los aspectos que preocupa a los especialistas es el derecho a la identidad.
Silva explicó que, cuando se donan embriones, los futuros padres generalmente no acceden a la información genética de los donantes.
“Sin historial genético, los niños nacidos por esta vía podrían no conocer su origen ni saber si tienen hermanos biológicos”, advirtió.
A diferencia de la donación de óvulos o esperma, donde los centros suelen conservar antecedentes genéticos, en la donación de embriones no existe una regulación uniforme sobre la preservación y acceso a esa información.
Una decisión con alto impacto emocional
Muchas familias, además, desconocen cuál es el destino final de sus embriones. Algunas dejan de pagar el mantenimiento y no reciben información sobre si fueron descartados o continúan almacenados.
El costo de conservar un embrión criopreservado ronda los USD 200 al año, lo que también influye en la decisión de muchas parejas.
Silva recomendó consultar directamente con el centro de fertilidad para conocer la situación de los embriones y recordó que en Argentina no existen bancos públicos de embriones, ya que estos permanecen almacenados en los propios centros de reproducción asistida.
Un reclamo por una ley
La especialista insistió en la necesidad de contar con una legislación que regule la donación, adopción y destino de los embriones criopreservados, además de garantizar la identidad y los derechos de los niños nacidos mediante estas técnicas.
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“Desde 2015 esperamos una ley. La sociedad avanza y la legislación no acompaña”, concluyó.
Con Información de Infobae.-




