El mercado laboral argentino continúa mostrando señales de debilidad, mientras un nuevo informe sobre pobreza multidimensional expone un deterioro en las condiciones de vida de los hogares. Por un lado, el empleo registrado volvió a caer en abril de 2026 y acumula una tendencia descendente que comenzó en septiembre de 2023. Por otro, la Ciudad de Buenos Aires registró un aumento de la pobreza estructural, incluso entre familias que no son consideradas pobres por ingresos.
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Según datos de la Secretaría de Trabajo, en abril se contabilizaron 12.765.000 personas con empleo registrado, lo que representa una pérdida de 28.000 puestos formales respecto a marzo (-0,2%). En comparación con abril de 2025, la caída fue del 0,7%.
El mayor retroceso se produjo entre los asalariados del sector privado, con una baja del 2,1% interanual, equivalente a 128.600 trabajadores menos. También disminuyó el empleo público (-0,4%, con 14.400 puestos menos), mientras que el trabajo independiente mostró un crecimiento del 1,8% interanual, con 50.100 personas más.
La mayoría de los sectores perdió empleo
Durante abril, la caída del empleo alcanzó a gran parte de las actividades económicas. Solo dos sectores registraron aumentos: Hoteles y restaurantes (+0,4%) y Agricultura, ganadería, caza y silvicultura (+0,2%).
En tanto, Enseñanza, Servicios sociales y de salud, y Suministro de electricidad, gas y agua permanecieron estables.
Las mayores bajas se observaron en Pesca (-5,9%), Intermediación financiera (-0,9%), Transporte, almacenamiento y comunicaciones (-0,4%), Industrias manufactureras (-0,3%), Comercio y reparaciones (-0,3%) y Explotación de minas y canteras (-0,3%).
Por modalidad de empleo, el trabajo asalariado registrado cayó 0,1% respecto al mes anterior. Dentro de ese grupo, el empleo privado volvió a retroceder (-0,2%), mientras que el empleo público y el trabajo en casas particulares crecieron levemente (0,1%).
Sin embargo, una de las novedades del informe fue el retroceso del trabajo independiente en la comparación mensual, con una baja del 0,7%. La disminución alcanzó a todas las categorías: el monotributo social cayó 2,1%, los trabajadores autónomos 1% y los monotributistas 0,5%.

Caída del empleo en casi todo el país
A nivel provincial, el empleo asalariado privado también mostró una disminución generalizada.
Las provincias con mejor desempeño mensual fueron Neuquén (+0,6%), Tucumán (+0,5%), La Rioja (+0,2%) y San Juan (+0,2%).
En la comparación interanual, solo tres jurisdicciones lograron aumentar el empleo: Neuquén (+3,7%), Río Negro (+2,7%) y San Juan (+1,6%).
En contraste, las mayores caídas se registraron en Tierra del Fuego (-11,2%), Chubut (-7,3%), Misiones (-6,1%), Corrientes (-6%), Chaco (-5,4%), Formosa (-5,2%), Catamarca (-5,1%) y Santa Cruz (-4,5%).
La Secretaría de Trabajo señaló que el empleo asalariado formal del sector privado mantiene una tendencia descendente desde septiembre de 2023. Tras una fuerte contracción durante el primer trimestre de 2024, hubo una recuperación parcial entre octubre y diciembre de ese año. Sin embargo, durante 2025 volvió el retroceso y la caída continuó durante el primer trimestre de 2026.
Además, la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) anticipó que en mayo el empleo privado registrado volvió a mostrar una variación negativa, aunque de menor intensidad (-0,1%).
La pobreza multidimensional también aumentó
En paralelo, la Dirección General de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires difundió un informe que muestra un incremento de la pobreza multidimensional, una medición que complementa la pobreza por ingresos al incorporar aspectos estructurales del bienestar.
El indicador evalúa cinco dimensiones: alimentación, salud y cuidados, vivienda y servicios, equipamiento del hogar, y privación social y educación.
Los resultados muestran que la pobreza multidimensional pasó del 15,3% de los hogares porteños en 2019 al 17,5% en 2021 y alcanzó el 18,8% en 2025.
En cambio, la pobreza por ingresos se ubicó en el 12,3% de los hogares durante 2025, lo que evidencia que existen familias que, aunque no sean consideradas pobres por sus ingresos, enfrentan importantes carencias en otros aspectos esenciales.
Alimentación, la privación que más creció
Entre 2021 y 2025, tres de las cinco dimensiones analizadas registraron un deterioro.
La mayor suba se observó en alimentación, cuya incidencia pasó del 22,4% al 25,6%. Según el informe, cada vez más hogares reducen las porciones de comida o directamente saltean comidas, una situación que refleja un proceso de empobrecimiento estructural.
También aumentaron las privaciones sociales y educativas, del 18,1% al 20,9%, mientras que las dificultades relacionadas con vivienda y servicios crecieron del 11,2% al 12,1%.
Por el contrario, las carencias vinculadas al equipamiento del hogar descendieron del 8,4% al 7,3%, y las relacionadas con salud y cuidados bajaron del 4,8% al 4,1%.
En los hogares con menores de 18 años también crecieron las privaciones en alimentación y en el acceso a oportunidades sociales y educativas, aunque mejoraron algunos indicadores relacionados con vivienda, equipamiento del hogar y salud.
La zona sur concentra los mayores niveles de pobreza
El informe mantiene prácticamente la misma distribución territorial observada en 2021.
La Zona Sur de la Ciudad presenta el mayor nivel de pobreza multidimensional, con el 30,4% de los hogares afectados. Le siguen la Zona Centro, con 19,3%, y la Zona Norte, con apenas 6,5%.
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El organismo destacó que, mientras la pobreza por ingresos puede variar según la evolución de los salarios o la inflación, la pobreza multidimensional refleja carencias persistentes que afectan la calidad de vida de los hogares.
Además, advirtió que el crecimiento de la pobreza multidimensional entre hogares que no son pobres por ingresos evidencia un deterioro de las condiciones de vida que no queda reflejado únicamente en las mediciones tradicionales basadas en el nivel de ingresos.
Con Información de Clarin.-




