El Cementerio Municipal de La Esperanza, ubicado en la localidad de Catia La Mar, ha tenido que ser ampliado de emergencia para poder recibir y dar sepultura a las víctimas del doble terremoto que sacudió al país el pasado 24 de junio.
Tras más de 15 días del siniestro, los servicios funerarios del país se encuentran trabajando a su máxima capacidad. Mientras la morgue de La Guaira y los principales crematorios de Caracas operan de forma ininterrumpida las 24 horas del día para gestionar el flujo de fallecidos —que ya asciende a más de 3.899 personas—, en el camposanto de Catia La Mar las labores de inhumación y acondicionamiento del terreno no se detienen.
Labores de ampliación a contrarreloj
Actualmente, maquinaria pesada y excavadoras trabajan de manera continua en el recinto para expandir la zona de enterramientos. De acuerdo con testimonios del personal de seguridad del cementerio, el espacio ya se encontraba a su máxima capacidad antes de la tragedia, lo que obligó a iniciar trabajos de movimiento de tierra desde la misma noche en que ocurrieron los sismos.
«El cementerio lleva tiempo completo y desde la misma noche del terremoto se ha estado trabajando para ampliarlo. Se está preparando el terreno para alcanzar una capacidad de entre 2.000 y 3.000 tumbas», señaló un trabajador del recinto que prefirió mantener el anonimato.
Un proceso de sepultura ordenado y digno
Hasta la fecha, se calcula que aproximadamente 600 personas afectadas por el desastre natural han sido enterradas en este sector habilitado. El proceso se está llevando a cabo bajo estrictos parámetros de ordenamiento para garantizar el respeto a los fallecidos y facilitar los procesos de duelo de las familias:
- Organización visual: Las tumbas se disponen alineadas en varias hileras bien delimitadas con piedras.
- Identificación: Cada nicho cuenta con una cruz blanca. Aquellos cuerpos que aún no han podido ser plenamente identificados son sepultados temporalmente bajo un número de registro, a la espera de que se complete su filiación para colocar el nombre correspondiente.
Las autoridades y el personal en el sitio aseguran que, a pesar de la magnitud de la catástrofe y la constante llegada de féretros, se está garantizando un proceso de sepultura individual y digno para cada una de las víctimas, descartando el uso de fosas comunes en las instalaciones.




