El Gobierno argentino reglamentó el Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral (RIFL), una medida incluida en la reforma laboral que establece una reducción de las contribuciones patronales durante cuatro años para quienes incorporen nuevos trabajadores.
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La iniciativa fue oficializada mediante el Decreto 315/2026, publicado en el Boletín Oficial, luego de que la Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal se declarara competente para intervenir en la demanda presentada por la CGT contra la reforma, ordenando el traslado del expediente desde el fuero laboral.
El objetivo del RIFL es promover la contratación en el sector privado, especialmente de personas que no contaban con empleo registrado al 10 de diciembre de 2025, que hayan estado desempleadas en los seis meses previos, que se encuentren inscriptas en el Monotributo o cuyo último empleo haya sido en el sector público.
Actualmente, las contribuciones patronales rondan el 18%, pero con este esquema se reducirán al 8% para los nuevos empleos formales: 5% correspondiente a aportes y 3% destinado a un fondo de indemnización (FAL), una vez que sea reglamentado.
El beneficio podrá aplicarse a empleadores registrados desde el 10 de diciembre de 2025, siempre que cumplan con los requisitos establecidos, y alcanzará hasta el 80% de su plantilla. Además, el régimen estará vigente para incorporaciones realizadas entre el 1 de mayo de 2026 y el 30 de junio de 2027.
Durante los 48 meses posteriores al alta del trabajador, se aplicarán alícuotas reducidas, cuya distribución se destinará a distintos subsistemas de la seguridad social, como el SIPA, el Fondo Nacional de Empleo, las asignaciones familiares y el PAMI.
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El decreto también establece que cualquier ingreso adicional que perciba el trabajador después de su contratación no afectará los beneficios otorgados al empleador dentro de este régimen.
Con Información de TN.-



