El 57,6% de los hogares que viven en alquiler recurrió en 2025 a algún mecanismo financiero para cubrir sus gastos, ya sea mediante endeudamiento o uso de ahorros. Así lo indica un informe de la Fundación Tejido Urbano, que evidencia un aumento sostenido frente al 46,2% registrado en 2022. En paralelo, el acceso al crédito bancario creció de 10,6% a 18,1% en ese período, reflejando un cambio en la forma en que las familias enfrentan el costo de la vivienda.
Este fenómeno no solo muestra una mayor presión sobre los ingresos, sino también una transformación en las estrategias económicas de los hogares. Si antes predominaba el uso de ahorros o apoyos informales, ahora se observa una mayor dependencia del financiamiento bancario para cubrir gastos cotidianos, incluido el alquiler.
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En este contexto, el gasto en vivienda dejó de ser ajustable. Muchas familias ya redujeron tamaño, ubicación o calidad de sus hogares, por lo que el alquiler se convirtió en un costo fijo que condiciona el resto de las decisiones económicas.
Del ahorro a la deuda
Durante años, los ahorros fueron la principal herramienta para compensar la pérdida de poder adquisitivo. Este recurso alcanzó su punto máximo en 2024 con un 42% y descendió levemente a 39,6% en 2025. Sin embargo, esta baja se vio compensada por un incremento del endeudamiento, especialmente a través del sistema financiero.
Especialistas advierten que este cambio implica mayores riesgos. Financiar gastos básicos con crédito puede derivar en una situación de mayor vulnerabilidad, ya que las deudas bancarias requieren pagos constantes y no admiten postergaciones sin consecuencias. Esto obliga a las familias a reducir gastos esenciales como alimentación, salud o educación.
Además, el impacto no es solo económico. La combinación de alquiler elevado y endeudamiento genera sobrecarga laboral, deterioro en la calidad de vida y un aumento de la fragilidad habitacional.
Endeudarse para sostener la vivienda
Desde organizaciones de inquilinos, señalan que recurrir a créditos para pagar el alquiler es una señal de alerta. En muchos casos, esto anticipa dificultades para mantenerse en la vivienda, lo que puede derivar en mudanzas a condiciones más precarias o el regreso al hogar familiar.
También advierten sobre la pérdida de capacidad de ahorro. En muchos casos, el alquiler absorbe gran parte de los ingresos y mantiene a las familias en una situación de dependencia económica prolongada.

Ingresos insuficientes
El problema se vuelve más evidente al analizar la relación entre ingresos y gastos. Por ejemplo, un trabajador con ingresos de $900.000 que destina $400.000 al alquiler dispone de un margen muy limitado para cubrir el resto de sus necesidades, quedando expuesto ante cualquier imprevisto.
Esta situación afecta principalmente a los sectores medios y medios bajos. Según el informe, más del 80% de los inquilinos pertenece a estos segmentos, lo que evidencia las dificultades crecientes para sostener el acceso a la vivienda.
Cuando el alquiler representa entre el 50% y el 100% del ingreso, se postergan gastos clave, se acumulan deudas y se deterioran las condiciones de vida, con efectos que también impactan en los sistemas públicos de salud y asistencia.
Mayor presión en áreas urbanas
La problemática se intensifica en grandes ciudades. En el Área Metropolitana de Buenos Aires y en la Ciudad de Buenos Aires, más del 60% de los inquilinos recurre a estrategias financieras para sostener su economía, superando el promedio nacional.
En estas zonas, tanto el uso de ahorros como el acceso al crédito presentan niveles más elevados, lo que refleja una mayor presión del costo habitacional.
Un problema estructural
El aumento del endeudamiento no responde a una situación puntual, sino a un desajuste persistente entre ingresos y costo de vida, con el alquiler como principal factor de presión.
Especialistas coinciden en que el problema requiere soluciones integrales: desde reformas estructurales en el acceso a la vivienda y el empleo, hasta medidas de corto plazo que mejoren el acceso al crédito y la transparencia del mercado.
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Mientras tanto, los datos muestran que el alquiler dejó de ser solo un gasto más y pasó a convertirse en el eje que define la economía de los hogares. Cuando se financia con deuda, la vivienda deja de ser un espacio de estabilidad y se transforma en una carga que condiciona toda la vida económica familiar.
Con Información de TN.-




