Las compras de productos en el exterior a través de plataformas digitales continúan en fuerte crecimiento en Argentina, incluso en un contexto de caída general de las importaciones. Durante el primer trimestre del año, las operaciones bajo la modalidad puerta a puerta alcanzaron los 284 millones de dólares, lo que representa un aumento interanual del 118%, impulsado principalmente por plataformas como Temu y Shein.
Este tipo de consumo incluye artículos enviados mediante servicios postales y abarca una amplia variedad de productos, como ropa, calzado, celulares, computadoras, muebles, artículos para el hogar, productos de cuidado personal, termos y juguetes. El fenómeno se explica por la flexibilización de los envíos internacionales, la creciente oferta de productos chinos a bajo costo y un tipo de cambio que favorece las compras en el exterior.
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Si se amplía el análisis al período comprendido entre abril de 2025 y marzo de 2026, las compras vía courier alcanzaron los 1.047 millones de dólares, con un crecimiento interanual del 220%. Se trata del nivel más alto registrado desde que existen datos, superando todos los valores desde 2004 y marcando un récord en más de dos décadas.
De acuerdo con la especialista Soledad Pérez Duhalde, este aumento no responde únicamente a una situación coyuntural, sino a un cambio estructural en los hábitos de consumo. En ese sentido, explicó que cada vez más personas recurren a canales de compra directa al exterior, en un contexto de mayor apertura económica, mejor acceso a servicios de courier y condiciones cambiarias favorables.
El crecimiento de este segmento tuvo antecedentes en años recientes. Tras la flexibilización de 2016, el volumen de pequeños envíos aumentó durante la pandemia, con 338 millones de dólares en 2020 y 563 millones en 2021. Luego se estabilizó en 2022 (587 millones), cayó en 2023 (455 millones) y 2024 (238 millones), y volvió a crecer con fuerza en 2025, cuando alcanzó los 893 millones.
El repunte más reciente también fue impulsado por medidas oficiales que ampliaron el límite de compra por envío para uso personal de 1.000 a 3.000 dólares, eliminaron aranceles para los primeros 400 dólares y permitieron envíos de hasta 50 kilos por paquete.

Además, el fenómeno se ve fortalecido por la expansión de plataformas globales como Amazon y AliExpress, junto con la sobreoferta de productos chinos a precios con los que la industria local tiene dificultades para competir.
El economista Haroldo Montagu señaló que la posibilidad de importar directamente —con un límite de hasta cinco compras anuales— y un dólar relativamente bajo fueron factores determinantes para explicar este crecimiento.
Sin embargo, este avance del consumo importado tiene consecuencias en la producción nacional. Empresas locales comenzaron a modificar sus estrategias, en algunos casos reemplazando la fabricación propia por productos importados. Un ejemplo es Mercado Libre, que pasó de cuestionar la competencia extranjera a instalar un centro logístico en China. A su vez, firmas como Lumilagro cerraron plantas y optaron por importar productos.
Según un informe del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas, dirigido por Claudio Lozano, este proceso de reconversión empresarial viene acompañado por despidos, suspensiones, cierre de líneas de producción y reemplazo de bienes nacionales por importados.

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El estudio también advierte que este modelo no implica necesariamente una pérdida de rentabilidad para las empresas. Por el contrario, muchos productos importados llegan al país con costos bajos, pero se comercializan con amplios márgenes. Por ejemplo, un termo con un costo de importación de alrededor de 8.000 pesos puede venderse a más de 40.000; una cacerola que cuesta cerca de 50.000 puede ofrecerse por más de 380.000; una silla plegable con costo inferior a 5.000 pesos se vende por más de 30.000; y unas zapatillas importadas por menos de 30.000 pesos pueden comercializarse a 100.000.
Este escenario refleja una transformación profunda en el consumo, con mayor integración al mercado global, pero también plantea desafíos para la industria nacional, que enfrenta una competencia cada vez más intensa en un contexto de apertura económica y cambios en los hábitos de compra.
Con Información de Clarin.-




