Juan Carlos Mendoza, venezolano, de 62 años de edad, vivió los últimos seis en Uruguay, lo que jamás pensó es que sería ahí su destino final, por el contrario, llegó a ese país por la «seguridad» que brindaba pero el mal humor de uno de sus habitantes, acabó co la vida del venezolano mientras estaba trabajando.
Cientos de repartidores, amigos y compañeros de trabajo de Mendoza, lo despidieron en medio de lágrimas y de la tristeza que los embargaba por la lamentable pérdida. “Somos compañeros de trabajo. No lo llegué a conocer, pero indistintamente esto nos afecta a todos como tal, a la sociedad en general. Es una situación que pudo haberse evitado por una simple discusión que terminó en una situación mayor”, comentó. Otro delivery entrevistado en Canal 12 manifestó que siempre se veía a Mendoza con una “sonrisa en su cara” y consideró “lamentable” su pérdida.
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La escena del velorio era muy triste. Sobre la urna estaba su hijo, ese que lo acompañó en la aventura de migrar, al que le dijo que en Uruguay se ganaba bien y había seguridad. Su nombre es Javier, él dio unas palabras de despedida antes de cerrar el ataúd. “Todo el pueblo uruguayo, del interior, de todas partes del país, de Venezuela, de Chile, venezolanos de todas partes del mundo, me mandaron su mensaje de amor. Uno a uno los he ido leyendo a todos. Así como se tomaron el tiempo para dedicarme unas palabras, yo igual lo haré con cada una de las personas que me escribió. Muchas gracias”, cerró, y se emocionó hasta las lágrimas.
El cadáver fue sepultado en el Cementerio del Norte de Montevideo.
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