El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió este martes en la Casa Blanca a su homólogo colombiano, Gustavo Petro, en un encuentro que busca marcar un punto de inflexión tras meses de tensiones y reproches mutuos.
Se trató del primer —y posiblemente último— cara a cara entre ambos mandatarios. La reunión comenzó poco después de las 11:00 de la mañana, hora local, con la llegada del vehículo presidencial colombiano a la entrada de dignatarios. El encuentro se desarrolló a puerta cerrada y sin acceso a la prensa, una decisión poco habitual en las recepciones de jefes de Estado por parte de Trump, quien suele permitir preguntas en la Oficina Oval a último momento. En esta ocasión, no ocurrió.
Imágenes oficiales difundidas por la Presidencia de Colombia mostraron a Trump y Petro estrechándose la mano en la Columnata Oeste y luego sentados en la Oficina Oval. La delegación estadounidense estuvo integrada por el vicepresidente JD Vance; el secretario de Estado, Marco Rubio; y el senador republicano de origen colombiano Bernie Moreno. Por Colombia participaron la canciller Rosa Villavicencio; el ministro de Defensa, Pedro Sánchez Suárez; y el embajador en Washington, Daniel García-Peña.
ÚNETE A NUESTRO GRUPO DE WHATSAPP PARA ESTAR INFORMADO

A diferencia de otros mandatarios, como el salvadoreño Nayib Bukele o el argentino Javier Milei, Petro no recibió una recepción de alto perfil.
Colombia, principal productor mundial de cocaína, depende del respaldo de Washington para sostener la presión militar en las zonas de cultivo. En ese contexto, resulta clave la certificación estadounidense en la lucha contra el narcotráfico, que Bogotá perdió el año pasado por segunda vez en cuatro décadas. Antes del encuentro, Petro afirmó en la red social X que el objetivo de la reunión era fortalecer “la lucha contra el narcotráfico desde un enfoque que priorice la vida y la paz en nuestros territorios”.
Por su parte, Trump necesita que Colombia garantice de manera sostenida la recepción de miles de migrantes indocumentados deportados en el marco de su política migratoria, una estrategia que ha generado fuertes críticas internas. La semana pasada, Colombia anunció la reanudación de los vuelos de repatriación en aeronaves nacionales, tras ocho meses de suspensión.
Ambos líderes, conocidos por su estilo confrontativo y su uso intensivo de las redes sociales, intentaron bajar la tensión desde una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron concretar este encuentro. Sin embargo, la Casa Blanca optó por mantener el perfil bajo de la reunión y evitó la difusión de imágenes dentro del Despacho Oval.

“Vamos a hablar de drogas, porque enormes cantidades salen de su país”, declaró Trump a la prensa en la víspera del encuentro. Aunque comparten un tono coloquial y populista, las diferencias ideológicas son profundas: Petro, exguerrillero y referente de la izquierda regional; Trump, impulsor de una política exterior de fuerte impronta intervencionista en América Latina.
La canciller Rosa Villavicencio aseguró a su llegada a Washington que la relación bilateral “se va a relanzar”, mientras que el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, afirmó que el mensaje del encuentro es claro: “ganan las naciones y pierden los criminales”. Sánchez confirmó además la extradición del narcotraficante conocido como “Pipe Tuluá” antes de la reunión.
Las relaciones entre ambos países se deterioraron con fuerza tras el inicio de la campaña de deportaciones masivas anunciada por Trump, a la que Petro respondió inicialmente con críticas y la suspensión de vuelos, al considerar que no se garantizaba un trato digno a los migrantes colombianos. La tensión escaló en septiembre, cuando Estados Unidos intensificó acciones contra presuntas narcolanchas en el Caribe, calificadas por Petro como “ejecuciones extrajudiciales”.
Posteriormente, la descertificación antinarcóticos puso en riesgo cientos de millones de dólares en ayuda bilateral. Petro buscó internacionalizar su denuncia, participó en protestas en Nueva York durante la Asamblea General de la ONU e instó a la opinión pública estadounidense a confrontar a Trump. En respuesta, el secretario de Estado Marco Rubio le retiró la visa y se anunciaron posibles sanciones personales contra él y su familia.
Trump llegó a acusar a Petro de ser un “líder del narcotráfico” y le advirtió que Colombia podría correr la misma suerte que Venezuela. El derrocamiento del líder venezolano Nicolás Maduro marcó el momento más delicado de la relación, pero también, según fuentes diplomáticas en Washington, fue el catalizador para reabrir el diálogo.
ÚNETE A NUESTRO CANAL DE TELEGRAM PARA ESTAR INFORMADO
Con una visa temporal, Petro aprovechará su estadía en Washington para ofrecer una rueda de prensa, reunirse con congresistas, asistir a la Organización de Estados Americanos (OEA), brindar una conferencia en la Universidad de Georgetown y cerrar su agenda con un encuentro con la diáspora colombiana.
Petro dejará la presidencia en agosto, mientras que a Trump aún le restan tres años de mandato, en un contexto marcado por próximas elecciones legislativas clave.
Con Información de AFP.-



