La Unión Tranviarios Automotor (UTA) y las empresas de transporte alcanzaron un acuerdo salarial que desactivó la posibilidad de un paro de colectivos en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
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El entendimiento contempla un incremento total del 4%, tal como había solicitado el gremio, que se aplicará en tres tramos: un 1,4% correspondiente a enero, un 1,3% en febrero y otro 1,3% en marzo. Con estas actualizaciones, a partir de abril el salario básico de los choferes ascenderá a $1.574.000.
El acuerdo fue firmado este viernes al mediodía durante una reunión realizada en la Secretaría de Trabajo, en la que participaron representantes del sindicato y de las cámaras empresarias del sector. Se trató del segundo encuentro formal de la semana y fue decisivo para evitar la medida de fuerza, que aparecía como inminente.
El eje central de la negociación fue el salario básico. Actualmente, el sueldo mínimo del sector ronda los $1.370.000, al que se suman adicionales y otros conceptos. La UTA reclamaba elevar ese piso por encima de los $1.550.000 para compensar la pérdida del poder adquisitivo acumulada, objetivo que finalmente se alcanzará desde abril.
Las cámaras empresarias reconocieron la presión económica que enfrentan los trabajadores, pero advirtieron durante las negociaciones que no contaban con margen financiero para convalidar el aumento sin una actualización de los subsidios o un ajuste tarifario. Esa diferencia estructural había sido, hasta ahora, el principal escollo para cerrar la paritaria.
Desde el gremio, en tanto, insistieron en que los trabajadores no podían quedar atrapados entre irregularidades empresarias y demoras administrativas. En un comunicado difundido tras una de las reuniones sin avances, la UTA había advertido que los choferes atraviesan “una situación económica sumamente delicada, con necesidades urgentes e inmediatas”, y que ese escenario “no admite más dilaciones”.
En ese mismo texto, el sindicato remarcó que las empresas conocían el reclamo salarial y que en instancias previas lo habían considerado viable.
La negociación también estuvo atravesada por los recientes cambios en el área de Transporte. En ese contexto, la UTA sostuvo una postura que definió como “conciliadora”, aunque con límites claros.
Las conversaciones paritarias comenzaron formalmente a mediados de enero, luego de que las cámaras presentaran una propuesta inicial que el sindicato calificó como insuficiente. Desde entonces, se sucedieron reuniones, cuartos intermedios y nuevas convocatorias, sin acuerdo hasta la audiencia clave de este viernes.
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Con el transporte urbano como telón de fondo y el riesgo de una paralización del servicio, el encuentro resultó determinante. El acuerdo no solo definió el nuevo salario de los choferes, sino que también garantizó la continuidad del servicio en los próximos meses.




