KQA.- La escritora venezolana Sara Jiménez Molina, nacida en Mérida y radicada en la Ciudad de Buenos Aires desde 2014, presenta Abril, su primera novela, una obra que indaga en la infancia, los vínculos familiares y los silencios que marcan la vida de niñas y mujeres. Con 41 años de edad, la autora construye una narrativa íntima y profunda, atravesada por la experiencia migrante y por una mirada sensible sobre la niñez en los años noventa en Venezuela.
Sara dejó su país hace más de una década, motivada por diversas razones personales, aunque señaló como detonante la violencia ejercida por el Estado durante las protestas de febrero de 2014. Desde entonces, Argentina se convirtió no solo en su lugar de residencia, sino también en un territorio fértil para su desarrollo literario. “La experiencia migrante me dio una mirada más amplia y distinta del mundo. Argentina es un país que respira literatura, y en parte por eso acá me animé a formarme en talleres con otros escritores y a mostrar mi obra”, explicó.
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Si bien aclaró que no siempre escribe sobre migración, reconoce que ese desplazamiento vital —al mismo tiempo regalo y herida— atraviesa inevitablemente su escritura. La distancia, tanto física como temporal, le permitió adquirir una nueva perspectiva narrativa: “La distancia ya te da una mirada distinta de lo que uno puede recordar y, a la vez, deformar para escribir ficción”.
Ese proceso creativo también implicó desafíos. Uno de los principales fue sostener la voz venezolana a lo largo de Abril. Con los años, el habla y las formas argentinas comenzaron a filtrarse en su lenguaje, lo que la llevó a revisar minuciosamente cada capítulo para preservar la raíz de los personajes.
La novela Abril se desarrolla íntegramente en Venezuela y narra la historia de una niña que despierta una mañana con su familia incompleta. A pesar de la ausencia de su madre, debe levantarse, ir al colegio y continuar con su vida. La historia se sumerge en los rituales de la infancia cuando el mundo cambia de golpe y todo parece volverse más difícil de comprender. La protagonista asume responsabilidades que no le corresponden por su edad: cuida a su hermana menor y, en ocasiones, a su propio padre. Calla, se oculta, obedece y ocupa el rol de adulta en un entorno donde los mayores no siempre logran protegerla.
Aunque la novela no es autobiográfica, Sara reconoce que contiene retazos de su propia niñez, especialmente en el contexto. Considera que muchas mujeres que crecieron en los años noventa pueden sentirse identificadas. No se trata, sin embargo, de una obra nostálgica, aun cuando transcurre en esa década: está narrada desde el presente de su protagonista.

La historia nació como un cuento escrito en un taller coordinado por Pilar Perciavalle, quien luego se convirtió en mentora del proyecto. Con el tiempo y el trabajo sostenido, ese texto inicial creció hasta transformarse en Abril. La edición estuvo a cargo de Dámaris Pettersson, quien acompaña la obra de la autora desde sus primeras publicaciones. La portada fue ilustrada por Caribay M. Benavides, artista venezolana radicada en Buenos Aires, con quien comparte el origen andino.
En cuanto a los temas centrales, la novela se enfoca en la niñez y propone una mirada distinta sobre la maternidad, la paternidad y el cuidado de las infancias, así como sobre las dinámicas sociales y culturales que influyen en la construcción de las mujeres. “No busqué dar respuestas, sino abrir preguntas. Que cada lector se reconozca o se confronte con la historia”, señaló la autora.
Abril está dirigida a adolescentes, jóvenes adultos y adultos. Aunque visibiliza las experiencias de niñas y mujeres, busca interpelar tanto a hombres como a mujeres, sin distinción. Sara espera que cada lector transite emociones diversas —nostalgia, ternura, miedo o incluso incomodidad— y que la obra resuene de manera distinta según la edad y la experiencia personal.
Publicada por Caburé Libros, la novela puede adquirirse a través del sitio web de la editorial o en su librería ubicada en el barrio porteño de San Telmo. Este lanzamiento se suma a una trayectoria que incluye la participación en diversas antologías y la publicación de Todos tus Bichos, su libro de relatos, que ya va por su tercera edición con la editorial Autores de Argentina y que incluso forma parte del acervo de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno.
De cara al futuro, la autora continúa escribiendo, aunque actualmente concentra gran parte de su energía en Autores Venezolanos en Argentina, la agrupación colectiva que cofundó junto a Alicia Chávez, Orlando Alfonzo y Osjanny Montero. Uno de sus proyectos más destacados es Ficción con Medialunas, un ciclo literario mensual que busca tender puentes entre culturas a través de lecturas y otras expresiones artísticas en un café porteño.
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“Escribir es la forma en que entiendo la vida”, afirmó Sara, convencida de que seguirá publicando y compartiendo su obra. Para quienes aún dudan en acercarse a Abril, la autora es clara: no se trata de un libro infantil, sino de una historia con múltiples capas, donde cada lector podrá descubrir distintos niveles de profundidad y sentido.




