Los bonos soberanos de Venezuela y los títulos de la petrolera estatal PDVSA registraron fuertes aumentos este lunes en Wall Street tras la captura del presidente Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, un hecho que el mercado interpretó como la apertura de un posible cambio político.
La salida del líder del oficialismo reactivó las apuestas de los inversores sobre una eventual reestructuración de la deuda soberana, integrada por papeles en default que forman parte de un stock estimado en US$ 60.000 millones.
Durante la mañana, los bonos venezolanos avanzaban hasta un 8%, acercándose a la zona de 40 centavos por dólar, mientras que los títulos de PDVSA mostraban alzas aún más pronunciadas, de hasta 30%.
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Según un cable de Bloomberg, los bonos soberanos y los de PDVSA más que duplicaron su valor en los últimos meses y pasaron a negociarse en un rango de entre 23 y 33 centavos por dólar, a medida que la administración de Donald Trump intensificó la presión política y económica sobre Caracas.
En la rueda posterior a la captura de Maduro, los títulos ya habían subido entre 7 y 9 centavos por dólar en operaciones de bajo volumen en Londres, mientras que los papeles de PDVSA también exhibieron avances significativos, de acuerdo con operadores del mercado.
Inversores señalaron que, aunque el escenario de una reestructuración aún luce lejano, la expectativa de ese proceso —clave para que el país pueda recuperar el acceso al financiamiento internacional— podría impulsar nuevas alzas y llevar los valores de recupero a la franja de 50 a 60 centavos por dólar.
Desde UBS advirtieron, sin embargo, que Venezuela continúa enfrentando severas restricciones de liquidez y que cualquier renegociación de la deuda sería prolongada y compleja. Aun así, el mercado parece concentrarse más en el cambio del escenario político que en los fundamentos de largo plazo.
El giro resulta significativo si se considera que, poco más de dos años atrás, estos bonos se negociaban en mínimos históricos. Para algunos gestores, el foco inmediato dejó de ser la remoción de Maduro —considerada ya consumada— y pasó a centrarse en la forma que adopte la transición política y en el rol que juegue Estados Unidos en ese proceso.
En ese contexto, Barclays revisó su recomendación sobre los bonos venezolanos y los elevó nuevamente a “Market Weight”, pocas horas después de haberlos degradado, al considerar que los acontecimientos recientes modificaron de manera abrupta el escenario.
Según el banco, antes de los hechos del fin de semana los títulos ya cotizaban cerca de los niveles compatibles con su rango esperado de recupero, que dependerá de la evolución macroeconómica y del desempeño del sector petrolero en los próximos años. Bajo un marco de políticas adecuado y con un eventual levantamiento de sanciones, la economía venezolana podría crecer a tasas de dos dígitos durante varios años, señalaron los analistas.
Fondos especializados también comenzaron a recalibrar sus expectativas. Canaima Capital Management sostuvo que una reestructuración de la deuda soberana podría iniciarse incluso este año, apoyada en la posibilidad de que empresas estadounidenses ingresen al país y generen flujo de fondos.
La firma, que representa a acreedores por unos US$ 800 millones, subrayó que bajo la administración de Maduro no existía margen para negociar y que el panorama dependerá ahora del accionar del gobierno de transición encabezado por Delcy Rodríguez, que adoptó un tono más conciliador hacia Washington.
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En paralelo, varias gestoras internacionales evalúan oportunidades en Venezuela. Tribeca Investment Partners anunció el envío de un equipo a Caracas para inspeccionar activos, en un contexto que algunos inversores ya describen como una “fiebre del oro” tras años de sanciones y aislamiento financiero.
Con Información de Clarin.-




