Aunque tras las elecciones creció la expectativa de una mejora económica, el consumo todavía no muestra señales de recuperación. En lo que va de 2025, los hogares argentinos restringieron al menos cinco gastos cotidianos, según el último informe de la consultora Moiguer, correspondiente al cuarto trimestre del año.
El relevamiento revela que el 62% de los consumidores redujo gastos habituales, la mitad de los encuestados se queda sin dinero antes de terminar el mes y el 57% de los hogares está endeudado, una cifra que representa siete puntos porcentuales más que en el primer trimestre del año.
“La situación de los hogares no acompaña el crecimiento de la esperanza. El consumo sigue siendo restrictivo y el escenario laboral se vuelve cada vez más complejo”, advirtió la consultora en su análisis.
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Expectativas en alza, consumo contenido
Pese a este panorama, el informe muestra un aumento en las expectativas positivas de cara al futuro. La proporción de personas que confían en una mejora económica pasó del 33% en el tercer trimestre al 42% en el cuarto. Además, el 53% de los encuestados espera que su poder de compra aumente de cara a 2026, un dato que refleja un moderado optimismo.
Sin embargo, esa expectativa convive con fuertes limitaciones en el presente. Las restricciones al consumo crecieron del 35% al 37% entre el tercer y el cuarto trimestre. En ese contexto, el informe detalla distintos niveles de ajuste:
- 23% comenzó a recortar gastos en los últimos meses;
- 18% mantiene un consumo bajo sin margen para nuevas reducciones;
- 22%, que ya venía ajustado, debió profundizar aún más los recortes para llegar a fin de mes.
Mercado laboral y tarifas, los principales condicionantes
Martín Eandi, director de investigación de Moiguer, explicó que el fenómeno responde a múltiples factores, entre ellos las desigualdades en el mercado de trabajo.
“Hay fuertes disparidades laborales. Uno de los sectores más golpeados es el empleo público: dos de cada tres trabajadores estatales necesita sumar otro trabajo. En el sector privado, en tanto, la mayoría de los rubros no logró acompañar los aumentos de precios”, señaló.
A esto se suma el impacto de la suba de tarifas, especialmente en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). “Allí el efecto fue más marcado por la quita de subsidios al transporte, lo que erosiona la capacidad de destinar ingresos a gastos no esenciales”, explicó el especialista.
Los cinco gastos que más se recortaron en 2025
El informe de Moiguer identificó los principales rubros en los que los hogares ajustaron su presupuesto:
- 70% redujo el uso de taxis o aplicaciones de transporte;
- 70% achicó gastos en salidas y actividades recreativas;
- 69% disminuyó la compra de bebidas alcohólicas;
- 69% recortó el consumo de golosinas y chocolates;
- 67% redujo los asados con amigos o familiares.
Como contracara, crecieron otros gastos considerados esenciales. El uso del transporte público aumentó un 67%, reflejando un cambio de hábitos frente al encarecimiento del transporte privado.
“Se resignan algunos consumos para sostener otros. Se recortan salidas, pero se mantienen compras de primeras marcas, alimentos de calidad y suscripciones a plataformas de streaming”, explicó Eandi.
Un consumo partido en dos
El informe vuelve a mostrar un escenario de consumo dual. Por un lado, el estancamiento del consumo masivo; por otro, el dinamismo de los bienes durables, productos importados y el turismo emisivo.
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“Conviven dos realidades: una Argentina pesificada y otra dolarizada”, concluyó Eandi, retomando una definición que la consultora ya había utilizado en estudios anteriores para describir las profundas desigualdades en los patrones de consumo.
Con Información de Clarin.-




