La libertad de expresión y el acceso a la información en América Latina y el Caribe atraviesan uno de sus momentos más críticos de las últimas décadas. Entre 2012 y 2024, estos derechos fundamentales retrocedieron 6,86% en la región, según el informe Tendencias mundiales en libertad de expresión y desarrollo de los medios 2022–2025, publicado por la Unesco.
La cifra confirmó que el deterioro no es un fenómeno aislado ni circunstancial, sino el resultado de un proceso sostenido que pone en riesgo el funcionamiento democrático y el derecho de la ciudadanía a estar informada. El estudio, considerado una de las radiografías más completas sobre el estado del periodismo a nivel global, advierte que América Latina y el Caribe registran un declive promedio anual de 0,53%.
Este retroceso responde a una combinación de factores: presiones políticas, violencia contra periodistas, debilidad institucional y una profunda crisis económica que afecta a los medios de comunicación.
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Democracias frágiles y periodismo bajo presión
De acuerdo con la Unesco, la pérdida de libertades informativas está estrechamente vinculada al debilitamiento de los contrapesos democráticos. Parlamentos con menor independencia, sistemas judiciales bajo presión y ejecutivos con mayor concentración de poder han reducido los márgenes de protección para el ejercicio periodístico, incluso en países que cuentan con marcos legales formales sobre acceso a la información.
Si bien América Latina fue pionera en la aprobación de leyes de acceso a la información pública —con un número récord de normativas en la última década—, el informe señala que estas garantías conviven con nuevas formas de control. Entre ellas, leyes ambiguas, demandas judiciales estratégicas contra periodistas y el uso del aparato legal como mecanismo de intimidación a medios críticos.
Violencia, exilio y autocensura
El informe subraya además que la violencia continúa siendo uno de los factores más graves. América Latina aparece de manera recurrente como una de las regiones más peligrosas para ejercer el periodismo, con ataques, amenazas y asesinatos que generan “zonas de silencio”, especialmente en contextos vinculados al crimen organizado, la corrupción o los conflictos socioambientales.
A esta situación se suma el aumento del exilio periodístico, un fenómeno creciente en países como Nicaragua, Venezuela, Cuba y El Salvador. La Unesco advierte que cuando los periodistas se ven forzados a abandonar sus países, las comunidades pierden acceso a información local confiable, lo que debilita aún más el debate público.
Como consecuencia directa, el informe alerta sobre el crecimiento sostenido de la autocensura. En América Latina, muchos periodistas evitan cubrir temas considerados “sensibles” para resguardar su integridad física o su estabilidad económica.
Plataformas digitales, desinformación y poder concentrado
Otro de los ejes del informe es el rol de las grandes plataformas tecnológicas. La Unesco señala que el ecosistema digital ha amplificado la desinformación, el discurso de odio y las campañas de descrédito contra periodistas, al tiempo que concentra la mayor parte de los ingresos publicitarios, profundizando la crisis financiera de los medios tradicionales.
El estudio también advierte sobre el impacto de la inteligencia artificial generativa, capaz de producir contenidos aparentemente verosímiles sin sustento en hechos verificables, lo que desplaza al periodismo profesional en un entorno ya saturado de información engañosa.
Para la Unesco, el deterioro de la libertad de expresión no afecta únicamente a periodistas y medios, sino que compromete el cumplimiento del Objetivo de Desarrollo Sostenible 16.10, que busca garantizar el acceso público a la información y proteger las libertades fundamentales antes de 2030.
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“El acceso a información confiable es un bien público”, subrayó el informe, que concluye que sin un periodismo libre, viable y protegido, la región enfrentará mayores dificultades para combatir la corrupción, enfrentar la crisis climática, reducir las desigualdades y fortalecer la participación ciudadana.
Con Información de ElNacional.-




