KQA.- La creatividad, la resiliencia y el amor por los detalles se convirtieron en el motor de vida de Rene María Carolina Díaz Hernández, una venezolana de 46 años de edad, nacida en Valencia (estado Carabobo, Venezuela), que desde 2016 construye en Argentina un sueño hecho a pulso: Wapasa Cuadernos, un emprendimiento de agendas, planners y papelería creativa que celebra lo artesanal y lo auténtico.
Carolina vive en Villa Crespo, en la Ciudad de Buenos Aires, adonde llegó el 25 de septiembre de 2016 junto a sus dos hijos —Samuel, entonces de 6 años de edad, y Paula, de 10 años de edad— para reencontrarse con su esposo, quien había migrado 45 días antes. “Fueron eternos para mí, pero sé que no fueron nada comparado con otras historias”, recordó. La familia eligió Argentina porque una prima ya residía aquí y podía guiarlos en el proceso. Su esposo, programador, llegó con trabajo, algo que —dice— fue clave para empezar de pie en un país desconocido. Sus hijos se adaptaron rápido. “Les encanta Argentina, y eso era lo más importante para nosotros.”
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Un camino lleno de trabajos y reinvenciones
Mientras su familia encontraba estabilidad, Carolina comenzó un recorrido laboral intenso: trabajó en call centers, una constructora, una gráfica, delivery, peluquería, estética, cocina y hasta en una tienda de celulares. “Pasé por unos diez trabajos. No encontraba mi lugar”, admitió.
La maternidad y el deseo de no pasar tantas horas fuera de casa la llevaron a buscar alternativas. Fue así como abrió un pequeño emprendimiento de uñas que mantuvo durante tres años, hasta que un problema eléctrico en el local la obligó a detenerse. Ese imprevisto, lejos de frenarla, la impulsó hacia una nueva pasión: la papelería creativa.
“En esos meses vendí todo lo de uñas y comencé a ver cursos de encuadernación. Compré impresoras y así nació Wapasa”, contó.
El nombre tiene un significado profundamente personal: WA por su perrito Wally, SA por Samuel y PA por Paula. “Siempre me acompañan”, sonrió.
Wapasa: color, emoción y propósito
Para Carolina, Wapasa es más que un negocio. Es un espacio donde puede unir dos mundos que siempre le encantaron: la belleza y la papelería “cute”, delicada y llena de color. Sus referentes iniciales fueron cuentas como @olivia_lovepaper y @llunapapeleria, que más tarde se convertirían en inspiración y formación.

Su primer producto fue una agenda de anime. “La sufrí muchísimo porque soy ultra perfeccionista. Hice la portada como cinco veces”, recordó entre risas. Años después, sigue fabricando la agenda de esa misma clienta. Otro de sus grandes hitos fue crear la agenda anual de EsReViral, experiencia que continúa por tercer año consecutivo.
Wapasa se define como una marca artesanal, colorida y amable, que busca transmitir emoción y cercanía. “No es un cuaderno más. Cada producto está pensado para animarte a crear, a soñar y a sentirte acompañado. Son objetos hechos con manos humanas, no solo con máquinas.”
La personalización es uno de sus diferenciales: “Siempre que les digo a los clientes que pueden personalizarlo, se emocionan. Ahí empieza la magia”.
El proceso creativo: detalle, calidez y técnica
Carolina diseña cada producto desde cero. Antes de fabricar, envía una maqueta al cliente para que visualice el resultado final. Una vez aprobada, imprime, arma y encuaderna.
Cuenta con cuatro impresoras, cada una destinada a un proceso específico: portadas full color, interiores, stickers/separadores y detalles en foil. Trabaja con materiales de calidad, como papeles Autor, para garantizar durabilidad y acabado profesional.

Un pedido personalizado puede estar listo en 48 horas luego de su aprobación. “Siempre pienso en cómo cumplir a tiempo cuando tenga muchos pedidos. Eso me ayudó a optimizar procesos.”
Desafíos de emprender lejos de casa
Emprender como migrante no ha sido fácil. Comenzar desde cero —varias veces— implicó enfrentar tropiezos, ajustar precios, buscar proveedores, equilibrar tiempos y sostener la motivación incluso en temporadas lentas. “El mayor reto no es solo empezar de cero, es empezar muchas veces. El emprendimiento es ensayo y error, y eso tiene un costo, pero deja un aprendizaje invaluable.”
Aun así, Wapasa creció. Hoy cuenta con dos espacios propios: un taller de producción y un showroom que permite exhibir mejor los productos y conectar con nuevos clientes.
Carolina aseguró que aún siente a Wapasa como un emprendimiento pequeño, pero está convencida de que la constancia la llevará lejos. “Con perseverancia y disciplina la vamos a volver grande.”

Clientes, historias y momentos que marcan
La mayoría de sus clientes llegan por Mercado Libre o por recomendación. Son mujeres, empresas, estudiantes y personas que buscan un regalo especial.
“Siempre me dicen que los productos superan las expectativas. Sus mensajes me llenan el alma”, comentó.
Una de las historias más conmovedoras fue la de una madre que pidió una agenda para mantener vivo el recuerdo de su bebé, con quien ya no está. “La hice con muchísimo cariño y responsabilidad. Siempre la tengo presente. Fue un honor crear ese recuerdo para ella”.
Mirando hacia el futuro
Wapasa busca crecer con pasos firmes: ampliar líneas de productos, fortalecer su presencia digital, mejorar el sistema de pedidos y participar en más ferias y eventos.
Carolina imagina un futuro lleno de color: en un año, mayor estabilidad; en tres, un catálogo ampliado; y en cinco, un local físico grande, “con todos los juguetes”: color, calidez, magia, sin perder lo artesanal.
Sueña también con exportar, aunque su prioridad es consolidar la marca en Argentina.

Un mensaje para quienes sueñan con emprender
A otros venezolanos y migrantes les dice:
“Los venezolanos somos muy pilas. No le tenemos miedo al trabajo ni nos da pena nada. Busquen oportunidades y apoyemos a nuestros paisanos.”
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Y a las mujeres emprendedoras:
“Empiecen aunque no se sientan listas. Nadie está 100% preparada. El camino se aprende caminando. No se comparen, confíen en su intuición y cuiden su energía. A veces descansar también es avanzar.”




