KQA.- Con solo 15 años de edad, Arturo De Jesús Maita Montaño se consolida como una de las grandes promesas del karate en Argentina. Nacido en Maturín, estado Monagas (Venezuela), y radicado en la Ciudad de Buenos Aires desde 2016 —hace ya nueve años—, el joven volvió a brillar este domingo al coronarse campeón nacional de kumite en el XXIII Torneo de Clausura 2025, disputado en el Parque Sarmiento.
Arturo, que desde los 7 años de edad entrena en el Dojo Ronin (@itosu.ryu_dojo.ronin), logró la medalla de oro en la categoría Kumite Masculino Cadetes (14–15 años de edad) -70 kg, reafirmando su gran presente deportivo. “Este dojo ha sido como un hogar para él, lo recibieron con mucho amor desde el primer día”, contó su madre Rosana Montaño.
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🥇 Un año de éxitos: medallas, podios y un mundial en Japón
El triunfo de este fin de semana se suma a una larga lista de logros obtenidos en 2025:
- 02/11/2025 – Campeonato Metropolitano (Vélez Sarsfield): Oro en Kumite 16–17 años de edad y bronce en 14–15 años de edad.
- 11 y 12 de octubre – Juegos UFEDEM (Parque Olímpico): Oro en 14–15 años de edad y bronce en 16–17 años de edad.
- Agosto 2025 – Mundial de Estilos en Japón: Representó a la Argentina.
- 31/05/2025 – Juegos Porteños y Torneo Metropolitano (Parque Olímpico): Bronce en Juegos Porteños (14–15) y oro en Metropolitanos (14–15).
“Desde muy pequeño demostró un nivel altísimo de compromiso y disciplina. No falta nunca a los entrenamientos”, destacó su madre. Arturo entrena entre 4 y 5 veces por semana y mantiene una alimentación muy cuidada, con pocas grasas y azúcares, enfocada en frutas, proteínas y frutos secos.

🧘♂️ Preparación física y mental
En el dojo, además del entrenamiento técnico, los jóvenes trabajan los principios fundamentales del karate: la búsqueda de la perfección del carácter, la honestidad, el esfuerzo, el respeto y el autocontrol. “El karate no es solo un deporte, es una disciplina para la vida”, afirmó Montaño.
La familia recordó que el proceso migratorio fue difícil, especialmente durante los primeros años en Argentina. Sin embargo, el dojo se transformó en un espacio clave de contención. “Su sensei Favio Martínez y su senpai Guille Báez han sido una bendición. Lo trataron siempre como uno más de la familia”, expresó, agradecida.
Competir con dos banderas en el corazón
Ver a Arturo representar al país que los recibió es una emoción difícil de describir. “Es una mezcla de sentimientos. Estamos felices de verlo triunfar llevando las dos banderas: la de Argentina y la de Venezuela”, aseguró su madre.
Lo más desafiante para la familia ha sido acompañar el exigente ritmo deportivo, muchas veces ajustado a sus horarios laborales. Su abuela fue un apoyo fundamental en los primeros años. “Pero lo más valioso es verlo convertirse en un joven con valores. Más allá de los torneos, su formación como ser humano es lo que más aprecio.”

💬 Inspiración para otros jóvenes migrantes
Consultado sobre qué mensaje daría a otros chicos, Arturo responde con seguridad:
“Que entrenen mucho y le pongan ganas. Dominar la mente y hacer lo que se requiere al final da resultados.”
Su madre coincidió: “El deporte les enseña a manejar la frustración, a tener metas y a desarrollar herramientas para la vida.”
🎯 Lo que viene
El sueño de Arturo es seguir representando a Argentina en competencias internacionales —Panamericanos, mundiales y torneos de alto rendimiento— mientras se prepara para asistir a la mayor cantidad de torneos nacionales en 2026. Su meta a largo plazo: volver al próximo Mundial, programado para dentro de dos años.
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Desde que llegó con 7 años de edad a un dojo que lo abrazó como hogar, hasta hoy, con 15, sumando títulos nacionales, Arturo Maita confirmó que la constancia, el trabajo y la pasión pueden abrir caminos incluso lejos de la tierra natal.





