El Ejército de Estados Unidos confirmó haber hundido 17 embarcaciones y causado la muerte de 66 personas en aguas del Caribe y del Pacífico, como parte de una nueva etapa en su ofensiva contra el narcotráfico. Bajo el argumento de combatir a los cárteles latinoamericanos, el gobierno de Donald Trump declaró un “conflicto armado directo” contra organizaciones que considera terroristas, justificando así acciones militares en aguas internacionales.
El aumento de tensiones comenzó en agosto con el despliegue de buques estadounidenses en el Caribe, con Venezuela en el punto de mira, y se ha extendido hacia el Pacífico, involucrando también a Colombia.
Tanto el gobierno de Nicolás Maduro como el de Gustavo Petro denunciaron los ataques como asesinatos y ejecuciones extrajudiciales. Organizaciones como Amnistía Internacional y Provea cuestionaron la legalidad de estas operaciones, señalando que violan el derecho internacional.
Desde entonces, EE. UU. ha desplegado buques de guerra, aviones de combate, un submarino y, más recientemente, el portaaviones USS Gerald Ford, el más grande de su flota.
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Ataques en el mar Caribe
2 de septiembre: EE. UU. anunció su primer ataque contra una embarcación que, según afirmó, transportaba 11 presuntos miembros del Tren de Aragua salidos de Venezuela. La administración Trump difundió un video del operativo, aunque sin pruebas del supuesto vínculo con el narcotráfico.
15 de septiembre: segundo ataque, con tres muertos, según fuentes estadounidenses.
19 de septiembre: tercer ataque, sin detalles del origen de la lancha, aunque República Dominicana incautó parte del cargamento.
3 de octubre: el secretario de Guerra, Pete Hegseth, informó del cuarto ataque, con cuatro tripulantes muertos.
14 de octubre: quinto ataque, cerca de las costas venezolanas, con seis víctimas fatales.
17 de octubre: séptimo ataque, vinculado por EE. UU. a la guerrilla colombiana del ELN, organización designada como terrorista por la administración Trump.
24 de octubre: décimo ataque, que según Washington fue dirigido contra una lancha operada por el Tren de Aragua. Murieron seis personas en aguas internacionales del Caribe.
1° de noviembre: un nuevo “ataque letal” destruyó otra embarcación en el Caribe, con tres personas fallecidas.

Ataques en el océano Pacífico
21 de octubre: se registró el primer ataque en el Pacífico, cerca de las costas de Colombia. Dos personas murieron, según informes oficiales.
22 de octubre: segundo ataque en la zona, también frente a Colombia. El secretario de Guerra advirtió que los operativos continuarían y que el gobierno evaluaba extenderlos a zonas terrestres.
28 de octubre: el ataque más mortífero hasta la fecha. EE. UU. bombardeó cuatro lanchas en aguas internacionales del Pacífico, dejando 14 muertos y un solo sobreviviente, rescatado por la Marina mexicana.
29 de octubre: nuevo ataque, también en el Pacífico, con cuatro víctimas fatales.
4 de noviembre: último operativo confirmado por Washington. EE. UU. aseguró haber hundido una lancha en el Pacífico oriental y matado a sus dos tripulantes, a quienes acusó de narcotraficantes.
Sobrevivientes y víctimas
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, confirmó el rescate de un sobreviviente tras el ataque del 28 de octubre. “Hoy nos informó el secretario de Marina sobre un ataque en aguas internacionales a una embarcación presuntamente con droga. Hubo un sobreviviente, y la Marina decidió rescatarlo por razones humanitarias”, declaró.
En otro ataque, el 16 de octubre, sobrevivieron un colombiano y un ecuatoriano. Ambos fueron repatriados luego de ser rescatados por helicópteros de la Marina estadounidense.
El colombiano Jeison Obando Pérez, de 34 años de edad, fue trasladado a un hospital en Bogotá con trauma cerebral. El ministro del Interior, Armando Benedetti, indicó que será procesado por presunto tráfico de drogas.
El ecuatoriano Andrés Fernando Tufiño Chila, en cambio, fue liberado al no encontrarse pruebas de delitos en su país.
Hasta el momento, no se ha revelado la identidad oficial de las víctimas mortales. Sin embargo, el diario El Colombiano informó sobre Alejandro Carranza, un pescador que murió tras uno de los bombardeos. Su familia negó cualquier vínculo con el narcotráfico.
El New York Times reportó el hallazgo de cadáveres con signos de explosión en playas de Trinidad y Tobago, posiblemente relacionados con los ataques. Los cuerpos presentaban quemaduras, amputaciones y rostros irreconocibles, y aún no han sido reclamados por familiares ni gobiernos.

Reacciones internacionales
Los gobiernos de Venezuela y Colombia denunciaron ante organismos multilaterales las muertes como ejecuciones extrajudiciales. ONG como Amnistía Internacional y Provea advirtieron que los ataques podrían constituir violaciones graves al derecho internacional.
“Estos hechos minan la legalidad y pueden ser considerados ejecuciones extrajudiciales”, indicó Provea en un comunicado del 26 de septiembre.
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Trump, por su parte, defendió los operativos: “Los submarinos no pescan. Ustedes saben más de submarinos que yo”, ironizó desde el portaaviones USS George Washington, agregando que las embarcaciones destruidas “transportaban drogas suficientes para matar a 25.000 estadounidenses”.
Mientras los ataques continúan, crecen las dudas sobre las pruebas que vinculen a las embarcaciones con el narcotráfico y la falta de información oficial sobre las víctimas.
Con Información de eldiario.com.-




